Evangelio, Justicia y Derechos Sociales, católicas/os de Madrid.-En contra de la Ley de Seguridad Ciudadana
Estamos viviendo una crisis económica producida sobre todo por la desigualdad creciente en la distribución de las rentas
•Los ciudadanos estamos tomando conciencia de esa situación y protestamos por ello.
•La mayoría de las movilizaciones son totalmente pacíficas, pero los medios de comunicación y los políticos las criminalizan.
•El objetivo de esta “Ley Mordaza” no es otro que infundir miedo a los ciudadanos para desactivar las movilizaciones.
•La Ley sustrae a los jueces la posibilidad de sancionar, dejándola en manos de la policía, lo que significa una absoluta indefensión.
“Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia… Cuando la sociedad abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar la tranquilidad, porque este sistema social y económico es injusto en su raíz„”(nº 59)
“Las armas y la represión violenta sólo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad. Más que aportar soluciones crean nuevos y peores conflictos…” (nº 60)
Francisco (Evangelii Gaudium)
En consecuencia, ante el Anteproyecto de Ley de Seguridad ciudadana manifestamos:
– La paz de la tradición cristiana no es la de los siervos sometidos por la ley de la fuerza, sino la construida entre ciudadanos libres e iguales
– No consideramos necesaria una ley como esta. La gran mayoría de las protestas ciudadanas se han desarrollado de manera pacífica. Los escasos episodios violentos han sido amplificados por algunos medios de comunicación y responsables políticos con la intención de justificar esta ley.
– Consideramos que esta ley supone una degradación de nuestros derechos democráticos, que se añade a la progresiva pérdida de derechos sociales y condiciones laborales .
– La pretendida inseguridad ciudadana que se puede estar produciendo no tiene su origen en los procesos crecientes de indignación y participación ciudadana sino que son un síntoma de la inseguridad que la mayoría de la población siente ante la pérdida progresiva de derechos sociales y condiciones laborales.
– Las fuerzas de orden público no pueden reducirse a mantener un orden socio-económico injusto, no pueden estar únicamente al servicio de los poderosos que pretenden imponer sus intereses y sus leyes por la fuerza.
– Hacemos un llamamiento a la ciudadanía a continuar participando activamente en aquellas iniciativas y convocatorias que buscan otro tipo de sociedad más justa basada en la dignidad de las personas, incluyendo actos de desobediencia civil. La historia de los cambios sociales no hubiera sido posible sin este principio de dignidad ciudadana.








