Salud

Todos somos sanadores.

Todos somos sanadores.

Hoy es un buen día para parar un momento y preguntarnos por aquello que tal vez damos por sentado. Si pensamos en el día mundial de la salud seguramente nos vienen a la cabeza imágenes de hambrunas, desnutrición, malaria, SIDA…, en general el lugares remotos, alejados de nuestra propia casa.

Aunque siempre es importante caer en la cuenta de las diferencias que existen en el mundo para sentirnos movidos a ser solidarios, hoy quiero hablar de otra cosa.
Si nos fijamos en la definición de salud que hace la OMS, vemos que más bien «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».
Ante esta definición, si somos sinceros, ¿nos parece que nuestra sociedad está sana? ¿Quién en nuestra familia, en nuestro entorno, nosotros mismos, podemos asegurar este estado de completo bienestar físico, menta, social…?
En mi experiencia como médico de familia he aprendido que la salud física está extremadamente unida a la mental, emocional, social, espiritual… Que la gente más infeliz no es necesariamente la que tiene más enfermedades, o menos dinero… Que podemos tener las necesidades físicas más que cubiertas y vivir sin alegría, sin ver más allá de nuestros propios asuntos, con miedo ante los demás, a los que son diferentes, a los que vienen de fuera,
encerrados en nuestras propias seguridades…

Desde ahí mi invitación hoy sería (sin olvidar la justicia social) fijarnos en aquellas personas que están careciendo de salud a nuestro alrededor. ¡Son tantas! Solo hay que abrir los ojos para verlas. Las conocemos, son familiares nuestros, o viven en nuestra escalera, o nos venden el pan, o se sientan en un banco del parque, o piden en la esquina que atravesamos al ir al trabajo, o se sientan a nuestro lado en clase, o en el metro…

¿No habéis tenido nunca la experiencia de que una palabra, una mirada, una mano en el hombro o un correo electrónico os han devuelto la alegría y la salud en un mal día? ¿Nunca habéis percibido que Dios se os hacía presente en la cercanía de otro que salía a vuestro encuentro? Como cristianos estamos llamados a acercarnos a aquel que sufre, a mirarlo con misericordia, a hacernos prójimo, hermano, hermana. No por imposición moral o ética, sino porque hemos descubierto que eso es lo que da (y nos da) Vida, salud y alegría.

Todos somos sanadores. Si nos hemos encontrado con Jesús en nuestra vida, si hemos sentido el amor del Padre que nos da raíces y nos cura las heridas, sabemos en lo profundo, que cada uno lleva consigo esa fuerza (su fuerza) para curar y cuidar. Sólo tenemos que dejarla salir.

¡Feliz día mundial de la salud!

ES FI