MALAWI. Población: 15.316.000 h.
Las mujeres son las más afectadas por la escasez de maíz en Malawi
Esnart Phiri, viuda y con cinco hijos, durmió varios días seguidos afuera del mercado estatal de venta de maíz de la capital de Malawi, llamado Admarc, para poder conseguir el preciado alimento. “El mercado se volvió mi hogar temporal porque no tengo energía para ir y venir caminando todos los días. Prefiero dormir aquí y esperar por el maíz”, explicó.
Phiri vive en Chinsapo, a 40 kilómetros de Lilongwe. Las filas nunca se terminan en los Admarcs porque miles de personas se ven forzadas a esperar durante días por este producto primordial en la dieta de este país de más de 14 millones de habitantes. Malawi sufre una escasez de maíz debido a dos periodos seguidos de sequía. Este alimento representa 90 por ciento de la ingesta calórica en este país, seguido de la mandioca, boniato (batata) y sorgo.
Unas dos millones de personas carecen de alimentos suficientes este año debido a la prolongada sequía y al alza de los precios de los alimentos, lo que aumentó los precios al consumidor en 36,6 por ciento, según datos de marzo. Hace unas semanas, Jamesi, que tiene otros tres hijos, se desmayó mientras hacía la fila. “Me sentí débil y cansada. Me vinieron unos fuertes temblores mientras hacía la cola y no sé qué pasó después”, relató a IPS en una habitación de la hacinada ala de mujeres del Hospital Central de Kamuzu.
La situación de Jamezi no es única. Alrededor de cinco de cada 10 consultados por IPS en Chinsapo dijeron que sus hijos habían pasado hambre en los últimos meses. Pero esto no se debe solo a la escasez de maíz, sino que cuando hay, tampoco pueden pagar su elevado precio. Un saco de maíz de 50 kilogramos costaba unos 13 dólares, pero ahora aumentó a más del doble, muy por encima de los ingresos de las personas pobres, que viven con menos de 20 dólares al mes, y no pueden pagar los 30 dólares que cuesta cada uno.
En este país, donde las mujeres constituyen 70 por ciento de la mano de obra agrícola y son el sostén de la familia, las mujeres, los niños y las niñas cargan con la peor parte del alza del precio de los alimentos. La situación alimentaria se hizo más crítica en los últimos dos meses, después de que unas 30.000 toneladas de maíz de las reservas estratégicas se pudrieran.
Según el secretario principal del Ministerio de Agricultura y Seguridad Alimentaria, Jeffrey Luhanga, el maíz perdido era suficiente para alimentar a casi 400.000 de las dos millones de personas que necesitan asistencia alimentaria. “Ahora tuvimos que importar 50.000 toneladas de Zambia para cubrir la falta”, dijo Luhanga a IPS. Esta es la primera vez en seis años que Malawi se ve obligado a importar maíz de su vecino. Entre 2006 y 2011, Malawi logró una cosecha abundante de maíz gracias a un exitoso programa de subsidio de fertilizantes. Pero la extensa sequía y la corrupción en la red de distribución y suministro de fertilizantes del programa de subsidio redujeron la abundancia de cosechas y afectaron la producción.
Foto: Personas haciendo fila en dependencias estatales de venta de maíz, algunas de ellas desde hace varios días.
Para la reflexión, acción y oración
No se trata solo del poco dinero de que disponen los pobres en Malawi y otros países vecinos, sino también de las circunstancias que hacen que el precio de los alimentos básicos suban más del doble en poco tiempo. ¿Por qué es eso? Parte por causas naturales (las sequías prolongadas ¿debidas al cambio climático?) y parte por causas humanas: la corrupción. el acaparamiento de tierras fértiles por parte de grandes empresas para dedicarlas a cultivos de exportación y la especulación con los alimentos.
¿Me siento responsable de este drama? ¿Me reconozco parte de esta trama?
Escuchad esto los que pisoteáis al pobre y queréis suprimir a los humildes de la tierra, diciendo: «¿Cuándo pasará el novilunio para poder vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude, para comprar por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias, para vender hasta el salvado del grano?» (Am 8, 4-6)
ORACIÓN
Padre,
perdona nuestra indiferencia y complicidad
con la miseria de nuestros hermanos.
Y a los que se enriquecen a costa
de los alimentos de los pobres
sabiendo perfectamente lo que hacen,
¿tú también les perdonas?









