REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.
Población: 75.823.000 h.
Población bajo la línea de pobreza nacional.
Las minas del rey Leopoldo
«Cuando se huye bajo los ataques, se coge a los niños, pero con las prisas los hay que caen y mueren aplastados o atrapados en el lodo de las marismas. Una madre había huido con sus dos pequeños gemelos; uno cayó y murió aplastado por la gente que huía. Hay que tragarse las lágrimas y seguir corriendo. Y al llegar a un lugar remoto del bosque, nos detenemos. El bosque es oscuro y frío de día y de noche. Comíamos raíces y algunas raras frutas salvajes. Era imposible encender fuego y, por tanto, cocinar cualquier cosa, porque el humo habría revelado inmediatamente nuestra presencia a nuestros perseguidores; del mismo modo, no podíamos guardar ni gallinas ni gallos, ya que su canto habría indicado nuestra presencia. Salíamos del bosque caminando a gatas para ir a arrancar alguna mandioca en el límite de algunos campos y regresar rápidamente a nuestro refugio. Sabiéndolo, los milicianos nos esperaban en los alrededores de los campos o del río para violarnos. Cuando el peligro se acercaba, nos adentrábamos aún más en el bosque, donde el enemigo que nos acechaba era el hambre. Para llevar algo al estómago de nuestros hijos, les dábamos la fina arena del río, mezclada con agua, o lodo, que comíamos nosotros también. La cara, el vientre, las piernas se nos comenzaban a inflar. ¡Cuántos de nuestros hijos han muerto en el bosque! Hasta ahora mucha gente sigue pasando la noche en la maleza por miedo a los ataques.»
Ester MwINJA NSIMI, Teresina CAFFI. La guerra vivida por las mujeres (2006)
«Adon Kalenga trabaja siete días a la semana extrayendo minerales del suelo sin guantes. Tiene 13 años y vive en la provincia de Katanga, en la República Democrática del Congo. No tiene hogar y no puede pagar los 6$ al mes que cuesta ir a la escuela… A veces duerme en la calle, otras en un orfelinato. La mayoría del tiempo trabaja, ganando 3$ al día. Es una de las 67.000 personas en Katanga que se gana la vida extrayendo piedras que contienen dos minerales preciados en todo el mundo: cobre y cobalto. El cobre, rojo-marrón, se usa para hacer cables eléctricos necesarios para iluminar las ciudades de nuestro mundo. El cobalto, metal gris plateado, se usa para hacer motores de avión, tinta y pilas de teléfono móvil.
Katanga […] contiene el 4% del cobre mundial y un tercio de las reservas de cobalto. Los minerales que Adon y niños como él extraen de la tierra roja y dura se encaminan a hornos de fundición en las afueras de ciudades empobrecidas cercanas a las minas. La mayoría de estos hornos oxidados y alimentados a mano son propiedad de empresas basadas en un país lejano, un país que fue fundado en una ideología que exalta los derechos de los trabajadores: la República Popular China. La espinilla izquierda de Adon tiene una cicatriz de una caída sufrida durante un corrimiento de tierras de hace tres años, en que murieron algunos trabajadores, incluidos cuatro de sus jóvenes amigos.
[…] En realidad, Adon y sus compañeros y compañeras practican una forma caótica de capitalismo, con muy poca supervisión de la empresa o del Estado. Los artesanos mineros no son empleados; son trabajadores por cuenta propia que venden a intermediarios lo que han extraído y limpiado.»
S. CLARK, M. SMITH, F. wILD. China Lets Child Workers Die digging in Congo Mines for Copper. 23 de julio de 2008
¿Qué tiene en común estos dos relatos? Que se sitúan en zonas ricas en minerales de la República Democrática del Congo (RDC) y que sus protagonistas son gente pobre relacionada con la actividad minera de la región…
Para la reflexión, acción y oración
La República Democrática del Congo es, probablemente, el país africano más rico en recursos naturales. Y, sin embargo, ocupa -junto con Níger- el último puesto en la lista del Índice de Desarrollo Humano. ¿Cómo es posible? Precisamente porque esa riqueza material -petróleo y minerales, sobre todo- es ocasión de rapiñas violentas desde hace décadas, favorecidas por un Gobierno débil y por la complicidad de las naciones ricas y sus empresas multinacionales, que se aprovechan para beneficiarse de estos recursos a bajo coste económico para ellas. Pero el coste para la población es infinitamente más alto: más de cinco millones de muertos, muchos más de desplazados, incontables violaciones de mujeres y un sufrimiento humano imposible de cuantificar. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. (Papa Francisco, Evangelii Gaudium 59).
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
digno de alabanza y glorioso es tu nombre.
Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre.
En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni ofrendas, ni incienso;
Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde,
porque los que en ti confían no quedan defraudados.
(Dn 3, 26.34.38-40)ORACIÓN
(Este fragmento de la Palabra de Dios
es el que se propone hoy para la oración,
rezando en nombre de todos los habitantes
de la R.D.Congo)









