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Etiqueta: Felicidad

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Noticias

¿Qué es el Índice de la Felicidad Bruta?

¿Se puede medir el bienestar de una sociedad solo a través de indicadores económicos?

Hace ya unas décadas, un carismático rey de un aislado reino del Himalaya, Bután, decidió medir la felicidad de su reino, sin saber que acabaría generando uno de los debates más interesantes del pensamiento económico global.

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¿Hacemos milagros justos/as?

En estos momentos los voluntarios de FASFI están formándose y preparándose para una experiencia que va a marcar sus vidas. Desde FASFI realizamos un trabajo de preparación previo a su marcha. Sabemos que cada persona es única,  madurez, motivación y trabajo personal interior son relevantes en estos meses previos.

Queremos compartir con todos/as esta poesía de Gloria Fuertes titulada “El voluntariado” y que os preguntéis si hacemos milagros juntos.

 

“Yo quiero despertar vocaciones para que la gente se haga voluntaria. Ser voluntario es ser
profundamente humano.
Ser voluntario es acudir a la calle, a la casa, a la cárcel, al barrio del pueblo donde hay un ser que sufre.
Ser voluntario es entrar en el corazón de los que lo pasan mal.
Cuando el voluntario visita a alguno que está solo, le cura la soledad.
Cuando le habla, le ayuda, le escucha y le acompaña: el solitario mejora su soledad, que es junto
con otras, la enfermedad de los ancianos.
El voluntario trabaja gratis, no gana nada. Yo no quiero negarlo, pero el voluntario gana
muchísimo. Gana el placer de ser útil, la sonrisa de un anciano o de un enfermo, el abrazo de un niño
sin padres, la amistad de un paralítico y el afecto y la amistad de un preso.
El voluntario sabe que el camino de su vocación, escogida libremente, es ir donde vive el dolor. El
dolor físico ó psíquico le espera y tiene que ir lleno de ilusión, alegría, comprensión y amor, tesoros
espirituales que si no se tienen no se Pueden dar. El dolor puede ser destruido por el amor, no sólo
por la farmacia. Hacerse voluntario es también salvarse del aburrimiento, salvarse de la vulgaridad,
de la rutina, del materialismo. Y os hace sentiros útiles, solidarios, amables, importantes, “medicina
que cure al de la “historia”.
Os pido que contagiéis este “virus”de bondad que tenéis a vuestros amigos y amigas, para que ellos
también sean nuevos voluntarios.
Más que un gran premio de la lotería, más que un premio Nobel de lo que sea, es lo que recibe el
voluntario cada noche cuando se va a dormir; es lo que recibe el voluntario que durante unas horas al
día ha alegrado a una persona triste, ha hecho sonreír a un enfermo, ha paseado en su silla de ruedas
a una persona que no puede valerse.
El premio del voluntariado es que pasa a ser un artista.
El voluntario no ha pintado un cuadro, no ha hecho una escultura, no ha creado una música, no ha
escrito un poema, pero ha hecho una obra de arte con sus horas libres.
Todavía hay milagros, milagros demostrables, que los hacen, que los hacéis Y los harán los nuevos
voluntarios.”

Gloria Fuertes

 

 

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A ti, ¿qué te hace feliz?

Si buscamos la palabra FELICIDAD en el diccionario, una de las definiciones que encontramos es la siguiente: estado de grata satisfacción espiritual y física. Y la pregunta que nos viene a la cabeza nada más leerla es cómo llegar a ese estado de grata satisfacción en nuestra vida.

Muchas veces, los jóvenes, nos obsesionamos en conseguirla y nos olvidamos de vivirla. A lo largo de nuestra vida, hacemos muchas cosas que nos hacen sentir una felicidad momentánea, pero que acaba desvaneciendo. Por ejemplo, hay personas que son felices viajando, haciendo actividades relacionadas con el arte y la cultura, practicando deporte, saliendo con sus amigos, compartiendo tiempo con su familia…(son muchas y muy variadas las situaciones que nos pueden hacer sentir felices). Sin embargo, cuando deben decir si son felices en su día a día, suelen decir que no porque tienen problemas o dificultades, les gustaría que su vida fuese diferente, echan de menos a algún ser querido que han perdido….

Y es que a veces se nos olvida que la FELICIDAD no consiste en tener una vida fácil, sin problemas en la que siempre hacemos lo que nos gustan y ocurre aquello que deseamos, sino en AMARLA tal como se presenta y dotarla de SENTIDO. La vida en sí es un DON que hemos recibido y debemos agradecer. Y desde mi humilde opinión, quizá la pregunta que nos deberíamos hacer es “¿Cuál es el sentido de mi vida?” Porque cuando damos respuesta a esta pregunta, encontramos ese fundamento sobre el cuál edificar nuestra casa y al cual orientar todos nuestros actos. A partir de ese momento, parece que todo cobra sentido.

Una amiga me dijo en una ocasión que en la vida vale la pena tomar decisiones y arriesgar para conseguir nuestros sueños, siendo conscientes de que en el camino nos vamos a encontrar dificultades. Ese consejo me hizo pensar mucho a cerca de mi VIDA y  cómo quería vivirla.

Busqué mi fundamento, aquel que se encuentra en mi yo más profundo y analicé si vivía en coherencia con él. Descubrí cuál es el sueño que Dios ha puesto en mí y hacia el cual quiero orientar mi vida, al mismo tiempo que descubrí que ese sueño se va concretando y haciendo realidad en mi día a día, en el trabajo, en casa, con mi familia, mis amigos, en las pequeñas cosas… Me di cuenta que tenía que empezar a construir esa FELICIDAD viviendo en coherencia entre lo que deseo, pienso y hago porque sólo así se consigue ese estado de grata satisfacción espiritual y física.

Me atrevería a decir que cuando uno vive en AUTENTICIDAD, consigo mismo y con los demás, siendo consciente de sus limitaciones y encaminando todos sus actos hacia ese sueño que orienta su vida y la dota de sentido (aunque no lo alcance) desde una mirada de AMOR y MISERICORDIA ante su realidad y presente, consigue vivir su FELICIDAD.

Para finalizar me gustaría compartiros unas líneas de un texto que llegó a mis manos hace unos días y que resumen brevemente aquello que he querido trasmitir:

  • Felices quienes pueden ver y valorar los pequeños-grandes milagros que se producen cada día en nuestro mundo, desde el amanecer hasta la puesta del sol.
  • Felices quienes descubren al atardecer de cada día qué es lo necesario y qué lo superfluo en su existencia.
  • Felices quienes se conmueven y luchan por eliminar la miseria, el odio y la injusticia.
  • Felices quienes han descubierto que la pobreza no libera, pero los empobrecidos sí.
  • Felices quienes siguen soñando, recuerdan sus sueños e intenta hacerlos realidad.