Juan Antonio Estrada
Publica: “De la salvación a un proyecto de sentido, Por una cristología actual” (Desclée)
Juan Antonio Estrada: “Ser seguidor de Jesús es ser ateo de muchas imágenes de Jesús que existen en la sociedad y en la misma Iglesia”
Leo el artículo completo en Religión Digital y me encuentro con esta pregunta que he escuchado muchas veces, y que yo misma me pregunto en el sentido de vivir y hacer presente el Proyecto del Reino, hoy. Os remito al artículo. A mi me ha iluminado y gustado mucho esta respuesta a esta pregunta inquietante y deseo compartirla.
Qué sentido tiene el Proyecto de Jesús en la sociedad actual?
Jesús luchó por unos valores, valores humanos. Cuando se habla, por parte de Jesús, de lo que Dios quiere para el ser humano, nunca se habla de prácticas religiosas.
El pasaje tan conocido de Mateo que dice “tuve hambre, tuve sed, estuve enfermo…” es un ejemplo.
O cuando Juan el bautista le envía un mensajero a Jesús y él le dice que cuente lo que ha visto: cómo los ciegos recobran la vista y los pobres son evangelizados. Jesús lucha por los valores humanos.
Por eso yo digo siempre que Jesús ha venido a enseñarnos a ser personas, y a cumplir el plan de Dios a cerca del ser humano.
En tanto en cuanto nosotros somos personas, vamos profundizando y nos vamos humanizando.
Yo creo que el proceso de la vida humana es un proceso de humanización, y lo novedoso y lo nuclear del cristianismo es que, a medida que nosotros nos vamos humanizando con el paso de los años, nos vamos también asemejando más a Dios, y santificando.
Es decir, no es que la salvación sea una supraestructura y que la humanización es la estructura, como la naturaleza o la sobrenaturalaza, sino que, a medida en que nosotros nos vamos haciendo cada vez más personas, reaccionando ante los acontecimientos con cada vez mayor hondura, en la medida en que se van traduciendo en nuestra vida una serie de valores (justicia, misericordia, verdad, capacidad de perdón, etc.), y en la medida en que vamos perfilando una forma de vivir, nos vamos haciendo Hijos de Dios.
Por tanto, el proceso de humanización y el proceso de santificación es el mismo. No es que tengamos que ser humanos primero, y después santos; sino que siendo humanos, somos santos.








