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“Pues que me ves tan sola, en la empresa comenzada,
sé mi dulce ayudadora, Madre mia, Inmaculada”
Contigo proclamamos la grandeza del Señor, que es el único grande. Y en Él nos alegramos porque a pesar de todo Él nos salva.
Contigo cantamos María, exultantes de gratuidad, porque Él se fija en los insignificantes y su poder se derrama en forma de amor, porque siempre es fiel.
- Su brazo interviene históricamente por medio de nuestros brazos, inseguros pero libres.
- Es Él quien desbarata los proyectos de las transnacionales y sostiene la fe de los pequeños.
- Vacía los cofres de los capitalistas y abre espacios comunitarios para el compartir.
- Derriba a los poderosos y sostiene la marcha de los oprimidos que rompen estructuras en busca de liberación.
- Sabe perdonar a su siervala Iglesia, siempre infiel porque se cree señora. Pero siempre amada y escogida por causa de la alianza que Él hizo un día en la sangre de Jesús.
María de Nazaret cantadora del Magnificat, servidora de Isabel quédate con nosotros.
- Quédate con nosotros que está por llegar el Reino.
- Quédate con nosotros con la humildad de tu fe para enseñarnos a acoger la gracia.
- Quédate con nosotros para que el Espíritu fecunde nuestra carne y nuestro corazón.
Quédate con nosotros, con el Verbo que iba creciendo en ti, humano y salvador, judío y Mesías, Hijo de Dios, hijo tuyo y hermano nuestro.








