Semana de lucha contra la Pobreza
(Agustín Ortega Cabrera, Centro Loyola, Pobreza Cero).- En torno a hoy día 17 de Octubre, Día Internacional para la erradicación de la pobreza, se celebra en toda España actividades de la Semana contra la pobreza, organizada por la Campaña Pobreza Cero (integrada por las Coordinadoras de ONG, la Alianza Española contra la Pobreza).
Esta campaña y las organizaciones que la llevan a cabo, como la Plataforma Pobreza Cero Gran Canaria, promueven un desarrollo social y humano, mundial e integral y, en especial, la lucha contra las causas de la pobreza en el mundo, a nivel global. Este año, el lema elegido para la Campaña Pobreza Cero es “contra la riqueza que empobrece, actúa”.
CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE ACTUÁ
Un lema muy apropiado y que describe, perfectamente, cual es la causa esencial de que haya tanta pobreza en nuestro planeta: la riqueza, el acaparamiento y acumulación de los bienes y recursos en muy pocas manos, en personas, países y empresas; sobre todo, por parte de los más ricos y millonarios con sus empresas multinacionales y corporaciones financieras-bancarias.
Esta comprensión de que cada vez haya más empobrecidos, oprimidos y excluidos a causa de la injusticia e inmoralidad de la riqueza, del ser rico (de los enriquecidos), no se la inventa ahora la Campaña Pobreza Cero.
Para no marear con cifras y números, solo un dato que expresa gráficamente la injusticia e inmoralidad inherente del neo liberalismo, la esencia inhumana del capitalismo: en los últimos 20 años, el 1% de los ricos del planeta ha aumentado el 60% sus ingresos; mientras, no cesa de aumentar el numero de personas que sufren el hambre y la pobreza en el mundo. La estafa de la crisis, producida por la especulación financiera del capitalismo- que ha convertido al mundo en un casino, donde la banca gana y la mayoría pierde padeciendo en la pobreza-, no ha hecho más que intensificar estos procesos de injusticia y desigualdad en el mundo.
Hay que subordinar la economía y un supuesto “libre” mercado a la ética, al bien común y a la justicia social-global con los pobres de la tierra.
El destino universal de los bienes tiene la prioridad absoluta sobre la propiedad (privada, estatal…), ya que la propiedad solo se justifica cuando posibilita esta distribución común y justa de los recursos, de los bienes. El trabajo, la vida y dignidad del trabajador con sus derechos (como un salario justo y unas condiciones laborales humanas-éticas), se antepone al capital, a los beneficios o medios de producción, que hay que socializar en formas de cooperativismo, de economía social, de democracia económica y empresarial.
En este sentido, es imprescindible asegurar el Estado Social de Derechos, a nivel mundial: con este sistema laboral-empresarial ético, para un trabajo decente; con una fiscalidad justa, donde paguen más lo que más tienen (capitales y patrimonios más altos, operaciones financieras-bancarias, etc.), erradicando los inmorales paraísos fiscales y el fraude tributario; con unas políticas públicas, que se correspondan los derechos sociales, como la renta básica o salarios sociales, la cultura y la educación, la sanidad y los medicamentos, la vivienda, transportes y equipamientos (tales como la luz, el agua y el resto de energías).
Y todo ello en un desarrollo pacífico y humano, sostenible y ecológico, con un consumo justo y responsable. Frente a la competitividad y a la violencia, frente al productivismo, consumismo y destrucción (injusticia) ambiental del sistema capitalista: cuya insostenibilidad anti-ecológica está en su misma entraña inhumana.
Hay que promover la globalización de la justicia y de la paz contra la del capital y la guerra. En definitiva, una ecología integral, en la esperanza y felicidad de que otro mundo es posible desde el servicio, desde el compromiso por un planeta más fraterno y justo.










