Después de la experiencia vivida ,lo primero que me gustaría decir es …Salamat ¡ Que bonita palabra !
Salamat a la Fasfi y a mi delegada Teresa Allí por su apoyo y seguimiento en esta experiencia tan enriquecedora, que aunque corta en tiempo ha sido tan intensa en emociones.
Salamat a las hermanas de Filipinas por acogida, compañía, generosidad, alegría…salamat por acercarme a su realidad, mostrarme su trabajo y hacerme partícipe de él. Admirable su labor de entrega hacia los mas desfavorecidos ofreciéndoles escucha, consuelo, formación…y esperanza para un futuro mejor ,sintiendo con ellos a Dios.
Con ellas me fui a Angono, una zona muy pobre de Manila. Allí sister Lina, sister Fe, sister Feli y sister Dioni se convirtieron en mi familia filipina, compartiendo el día a día, sonrisas, conversación, trabajo, oración…
Me entusiasmó el trabajo en el centro pastoral. Allí puse mi granito de arena para su puesta en marcha realizando diferentes tareas.Un espacio sencillo, con la presencia de Sta Cándida María de Jesús y Antoñita Bandrés , abierto a las necesidades de los demás.
Duro fue visitar las comunidades por la situación de pobreza y marginación pero enriquecedor conocer y compartir sentimientos con la gente. Personas dignas de admirar, trabajadoras, generosas ,de corazón puro, sencillo…que valoran una sonrisa, un baile, la belleza de un paisaje, la de Dios…encontrando su felicidad.
Vuelvo feliz y con ganas de repetir!! Mónica Rodríguez. Noia.








