Invita a ser “el corazón que ama a los necesitados de reconciliación y de comprensión”
El papa Francisco instó el pasado jueves, 4 de junio, a los cristianos a “protegerse del riesgo de la corrupción” y a no dejar que su dignidad se diluya para no envilecerse y ser “mediocres, tibios e insípidos”.
“Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos por ocupar los primeros puestos, cuando no encontramos el coraje para dar testimonio de la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza”, afirmó.
El papa definió qué es “envilecerse” en el siglo XXI: “Significa dejarse afectar por la idolatría de nuestro tiempo: la apariencia, el consumo, el yo en el centro de todo, pero también el ser competitivo, la arrogancia como actitud ganadora, el no admitir nunca haber cometido un error o tener una necesidad. Todo esto nos envilece, nos hace cristianos mediocres, tibios, insípidos”.








