El don de Mozambique
Como un don muy especial me ha llegado la oportunidad de visitar Metoro. Necesitaba un empujón para llegar hasta ahí y Pepita Pérez sin pretenderlo, me lo ha ofrecido. El Señor, en ella.
Salimos el 21 de Agosto a las 22:10 h. Llegamos puntuales a las 18:30h, del día 22. Joséilda nos recoge en el aeropuerto de Pemba y nos encaminamos a la universidad a Saludar a Pilar de la Puerta. Después a la casa donde vive la comunidad en Pemba. Pequeña, desde mi mirada. Muy pobre, sin espacios. Viven muy contentas. Salimos con prisa hacia Metoro, después de casi dos días de viaje, teníamos muchas ganas de llegar a Metoro. Casa amplia, muy austera y pobre, viven felices.
De nuevo me encuentro con el “Milagro”, esta vez se llama Metoro-Pemba. Los signos del Reino aquí tiene nombre. Educación: Escuelinha, Primaria, Secundaria, Talleres, Casa de Jóvenes, acompañamiento de madres, y de adolescentes, Saudade, dispensario…es como un oasis, en medio de un desierto de pobreza, falta de cultura, falta de sanidad. Escuela de Ética en Pemba, Talleres de Biblia para animadores de Comunidades, Asesoramiento jurídico en el Obispado…
Atendemos a 1600 alumnos, que de 3 a 16 años pasan su vida entre nosotros. Al decir “nosotros” es un nosotros amplio, se ha sabido integrar en este signo del Reino a Profesores, Educadores, alumnos que desarrollan una labor de apoyo en los momentos que no tienen jornada escolar. Grupos de Mujeres, adolescentes…insertas de lleno en la Iglesia local. Los niños y niñas de 3 a 6 años, y los ayudantes y educadores, comen en la escuelinha de la misión la única comida diaria que hacen, cocinada por alumnos mayores, siempre fuera de la jornada escolar a la vez que se integran en el grupo de comensales.
Esta comunidad, en este lugar de Mozambique es parte del corazón del Cuerpo Congregacional. Con frecuencias aisladas pues no hay regularidad en el funcionamiento del teléfono y de Internet. Creo que la conciencia de vivir con y para los más pobres, sin darse importancia por ello les produce aunque no se den cuenta paz y una gran alegría. Acogedoras con todos. Para cada una, Jesús es TODO.
¡Gracias por estas hermanas! Por esta comunidad de Metoro-Pemba












