¿A DÓNDE VOY Y A QUÉ?
Con esta frase ignaciana vivimos el sábado 17 una jornada con voluntarias de FASFI que van a viajar en los meses de verano a República Dominicana, y más concretamente al Valle de Elías Piña, en la frontera con Haití. El grupo procede de diversas ciudades
Comenzamos con la presentación orientada por Javier, voluntario de Málaga y seguimos con un momento de oración, que había preparado María Jesús Navarro FI, con el tema “Descálzate porque es sagrada la tierra bajo tus pies” …
Después nos preguntamos, con una charla del mismo Javier, si un voluntariado internacional de corta duración vale la pena, si tiene sentido, y qué de actitudes y preparación necesitamos para vivir en plenitud el ANTES-DURANTE-DESPUES.
Viendo las imágenes cuestionadoras junto al testimonio entusiasman te de Javier con sus diversas experiencias en este tipo de voluntariado, a todas nos quedó claro que vale la pena y los cuestionamientos se fueron convirtiendo en afirmaciones alegres y generosas.
Almudenay Esther Alegre, de Burgos, también con experiencia en voluntariado internacional en varios países a lo largo de diversos meses, durante algunos años, nos presentaron una maleta con un globo en forma de corazón y nos ayudaron a preparar el equipaje; el mundo nos espera con los brazos abiertos, es importante prepararse bien; con dinamismo y profundidad nos llevaron al fondo: ¿qué llevamos? ¿qué necesitamos? ¿qué nos sobra? ¿cuál es nuestro pasaporte para viajar? … hicimos la maleta entre todos habiendo expresado en la etiqueta de la maleta lo que queremos llevar:
- Compartir, estar, empatizar, convivir en comunidad
- Compartir vida de manera humildemente feliz
- Sorpresa = miedo ante lo nuevo
- Vida, reciprocidad, compartir, sin prejuicios, respeto, ganas, lazos, igualdad
- Estar con el otro
- Saber ir y estar desde la realidad y mirada del otro
- Escuchar lo que Dios quiere, lo que quieren los demás de mí, lo que podemos dar de nosotros
- Vida: confiando en las posibilidades de cambiar, compartida, con esperanza e ilusión
- Ayuda mutua, aprender a valorar la vida
- Poner el corazón en cada cosa, cada persona, cada acontecimiento …
- Humanidad
- Ilusión, compartir vida
- Suavidad al pisar el terreno
- Agradecimiento
- Crear el “nuestro” desde la mirada de los empobrecidos
- Nada de lo humano me es ajeno
- Trasformación, ilusión
Todo esto se completó con una serie de notas prácticas que nos ofrecieron Clara y Diana de Salamanca, para completar la maleta pero sin agotar las posibilidades para dejar también espacio a las sorpresas … clima, temperatura, bichitos, horarios, alimentación, etc.
Y terminamos con la Celebración de la Palabra directamente referida al envío: recordamos la importancia de lo que nos recomienda Ignacio de Loyola: ante cada cosa que voy a hacer me pregunto “a dónde voy y a qué”. Eso nos ayuda a tomar conciencia de nuestras acciones y a estar plenamente atentos a lo que nos va sucediendo.
Escuchamos el envío de dos en dos, llevando la paz, comiendo lo que nos den, anunciando el Reino … diversos signos nos ayudaron a caer en la cuenta de nuestro ser de enviadas y también de compromiso para quienes nos quedamos, apoyando, sosteniendo, haciendo comunión de fe y de ayuda desde todos los lugares.
Fue un día de gran familiaridad y de mucho ánimo e ilusión al palpar los deseos y la generosa respuesta de quienes han recibido esta llamada de Alguien a través de muchas y muy diversas circunstancias.
Mª Luisa Berzosa.















