Evangelio, Jusitica y Derechos Sociales. Catolicos/as de Madrid nos envía una recopilación de información muy interesante realizada por uno de sus miembros.
Votar o no votar
Hoy día, la realidad social de una Europa es de 115 millones de pobres, más de 32 millones de parados y 8 millones de inmigrantes sin papeles. El panorama que nos presenta el Tratado de Lisboa de 2008, que es el que rige actualmente, es la Europa del capital y de la guerra, con serias consecuencias para la vida diaria de las personas. Votar o no votar, el problema es hacerlo en conciencia. Que cada cual haga su propio análisis para saber qué se vota, a quien vota, y qué consecuencias tiene, o por qué no vota.
1.- El Tratado de Lisboa
Una de las cosas importantes a tener en cuenta de este Tratado de Lisboa (TL) es el enorme déficit democrático que ya viene arrastrando desde la pretendida Constitución Europea (CE) de años atrás (2005). Después del NO de Francia y Holanda a esa CE, y el amplio periodo de “refundación” del Tratado, la han ratificado los 27 miembros por la vía del voto del Parlamento Nacional, y no del referéndum de los ciudadanos. Irlanda dijo que No y se volvió a consultar, y de nuevo fue el Parlamento el que asintió a la firma. Este TL supone que algo ha cambiado para que todo siga igual en la más pura línea neoliberal. Los gobernantes de los 27 tienen miedo a sus pueblos. No quieren saber nada de lo que piensa y quiere la gente. Significa un total desprecio por la ciudadanía, es decir, a los trabajadores, inmigrantes, pensionistas, parados. Este TL ha salido al margen de toda consulta popular y está vigente desde el 1 de diciembre de 2009, aun en contra de los intereses de la ciudadanía y de la mayoría de los derechos y libertades de los más de 500 millones de europeos. Se trata de la Constitución de una Europa sin democracia.
Es todo un Tratado, no es una Constitución. El título lo dice bien claro: “Versiones consolidadas del Tratado de la Unión Europea y del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea”. Una Constitución funda un Estado, mientras que un Tratado puede, a lo sumo, crear una organización internacional. La legislación europea predomina sobre las Constituciones de los Estados miembros. Casi el 80 % de las leyes que se adoptan en los parlamentos nacionales, son adaptaciones de directivas europeas. Más de 900 directrices europeas dadas en Bruselas invaden las normativas de los países miembros.
Se le puede llamar en todo caso “Tratado constitucional”, pues hay una utilización abusiva del término Constitución. Recurrir a un Tratado que quiere establecer una obligatoriedad jurídica, significa tratar de pasar por alto la soberanía popular para imponer, mediante un acto solemne, los principios del liberalismo económico. La ratificación de una Constitución proviene siempre de la soberanía popular. El perjuicio infligido a la democracia es proporcional a la mención de tratar de imponer una Constitución a través de un Tratado. Es un engaño, un fraude. Hay muchos y variados motivos para rechazar el Tratado de Lisboa.
Lo que tenemos ahora es un proyecto institucional de una Europa–imperio mercantil y no un proyecto de sociedad. Es imprescindible expulsar a los mercaderes del templo de las élites en el que se ha convertido la Unión Europea.
2.- El Parlamento
El Parlamento
Lo forman 736 parlamentarios, Antes eran 626. Un máximo de 750 representantes. En proporción con la población: ningún país tendrá más de 96 escaños. Un mínimo de 6 representantes por país. Por periodos de 5 años. (Art, 6 del Tratado de la Unión). Es la única institución que es elegida democráticamente. No tiene competencias legislativas, a no ser en co-decisión con el Consejo de Ministros que es el que tiene el verdadero poder legislativo (Art. 16 del Tratado de la Unión). Ni capacidad presupuestaria, a no ser en co-decisión con el mismo Consejo. Tampoco puede designar un Ejecutivo. Está sometido al poder ejecutivo y a los poderes económicos y además está excluido de la política exterior. Y hace muy difícil el control democrático del Consejo de Ministros y de la Comisión. En su seno domina tradicionalmente la derecha. Y hay un gran desequilibrio entre diputados y población representada. Los ciudadanos no tenemos modo de exigir a los eurodiputados responsabilidades políticas. Solo tiene que estar informado o consultado, pero que no pinta casi nada en la aprobación de las decisiones sociales, políticas o militares.
Para toda España hay convocados al Parlamento europeo a 54 eurodiputados de un total de 751. ¿Qué pueden hacer por muy de izquierdas que se declaren? Apenas el 7 % de los parlamentarios son de izquierdas, el resto son conservadores del PP o socialdemócratas. La izquierda y la derecha no son lo mismo, pero en Europa se han comportado igual.
El Consejo de Ministros:
El Consejo ejerce, junto al Parlamento, las funciones legislativa y presupuestaria. Es el que está facultado para la toma de toda clase de decisiones. Está compuesto, en cada una de sus formaciones (agricultura, educación, sanidad, transportes, etc. ) por un representante de rango ministerial, nombrado por cada Estado y es el único facultado para comprometer al Estado miembro. El solo, sin control democrático, sin participación popular, sin ser elegido democráticamente. Los Centros de poder de la UE (la Comisión el Consejo de Ministros, el Consejo europeo, el Tribunal de Justicia, El Banco central y el Tribunal de Cuentas) no son elegidos democráticamente. No tienen ninguna legitimidad democrática. La opinión pública ha sido descartada desde el comienzo por las élites políticas con la excusa de que “Europa es algo demasiado complejo como para dejarlo en manos de los ciudadanos”. En nombre de esa visión hemos construido no un interés político europeo que generase adhesión sino un sistema de élites con un enorme déficit democrático. Hay elecciones cada cinco años, pero los ciudadanos no saben muy bien sobre qué están votando.
El hecho de estar citado este Consejo de Ministros tantas veces (Se habla de él en 473 ocasiones) en este Tratado significa el enorme poder de decisión que tiene en muy distintos ámbitos. Este Consejo es el que tiene la facultad de pronunciarse ante los distintos problemas. El Parlamento solo es consultado. Y sus pronunciamientos son por mayoría cualificada. La decisión que se tome en cualquiera de los asuntos siempre estará en sus manos, no en las del Parlamento. La cualificación le viene dada por la mayoría de
La Presidencia la representa cualquier miembro por rotación en condiciones de igualdad. Menos el Ministro de Exteriores que no cuenta, porque estará al frente .de la política exterior europea. Y durará al menos por un año. ¿Será lo mismo la presidencia de Lituania que la de Francia? ¿Están en las mismas condiciones de igualdad, los países del Este que los del Centro de Europa?
3.- El Mercado, el euro y el Banco Central Europeo
El proyecto capitalista que contiene la UE, está firmado por los Parlamentos de los 28 países de la UE, no por los ciudadanos, por lo tanto, carece de legitimidad democrática.
El Tratado de 1992 se firmó en Maastricht, ciudad holandesa, el 7 de febrero de 1992 y entra en vigor el 11 de noviembre de 1993 (casi 2 años después) En ese Tratado se toma la decisión de crear una moneda única, el EURO, y entra en vigor el 1 de noviembre de 1999. También se funda el Banco Central europeo. Consecuencia: el que manda en la UE es el proyecto capitalista que se llama Mercado. Este se sostiene con estos 3 pilares: el Fondo Monetario Internacional, con sede en París (Francia) y liderado por Christine Lagarde, el Banco central europeo, con sede en Frankfurt (Alemania) y liderado por el italiano Mario Draghi. Y la Comisión liderada por Durao Barroso, con sede en Bruselas. Esta es la Troika. Las decisiones afectarán a todos los Estados miembros. Hay que ser conscientes de que el objetivo último de la actual Europa, es la privatización de todo lo público para mercantilizar todas las actividades.
En el Mercado, el Euro, es el único vínculo que une a los 28 países de la Unión. El € une económicamente, pero no políticamente a los países europeos. No hay construcción europea. Hemos empezado la casa por el tejado. “Con tal de que la economía vaya bien, las personas importan menos” (dice el FMI). El Mercado común ha desembocado en una moneda única y en un Banco Central sobre el cual ningún gobierno ni instancia democrática, tiene control alguno. En el art, 120 del Tratado de Funcionamiento y en el 3.3 del Tratado de la Unión, se pronuncia por “una economía abierta de Mercado altamente competitiva”. Todo esto se hace, sin contar con los ciudadanos. “La voluntad del pueblo es el fundamento de la autoridad de los poderes públicos”(art. 21,3 de los Derechos Humanos). Y por otro lado, empujamos a la competencia de unos contra otros. El denominador común a los 27 es el Mercado, no es la unión política de los ciudadanos. Y este mercado común ha desembocado en la creación de una moneda única, el Euro, y de un Banco Central, sobre el que ningún gobierno ni ciudadanía tiene control alguno. Los países del sur no pueden sobrevivir con un euro tan caro. Construir Europa a través de los Mercados, no funciona, hay que construir algo realista y no una utopía romántica. Una vez creado el mercado, se le dotó de libertad de circulación de mercancías, servicios y capitales, añadiendo como una concesión la circulación de personas. Después, para ese mercado se creó una moneda, el euro, votado por la izquierda socialista, pero no los sectores más críticos. El consenso de las élites ha consistido en que por encima de todo está Europa y por encima de Europa, el mercado. Se ha construido una Europa liberal y profundamente antisocial. Las políticas sociales son el pariente pobre del mercado europeo y la izquierda se ha vuelto cada vez más conservadora, sobre todo la inglesa y la alemana.
4.- La OTAN, la política de defensa
Lo más llamativo de este TL es la vinculación que hace de la Política Exterior de la UE con la Defensa. Y la Defensa de la que trata en este capítulo no es la defensa de sus valores, libertades y derechos (Arts, 3 y 6), sino la defensa militar del territorio de cada Estado y la defensa del terrorismo. Parece que se hace un solo Ministerio unido el de Defensa y el de Asuntos exteriores. La defensa está vinculada a su vez a la Seguridad.
Hay tres circunstancias que conviene anotar.
Conclusión: Otra Europa es imposible por ahora:
No es posible por ahora otra Europa, (al menos durante los próximos 20 o 30 años) que esta del Tratado de Lisboa, porque ha costado mucho llegar hasta aquí. Y porque los dirigentes no están dispuestos a elaborar otro Tratado distinto, mejorando el de Lisboa. Y mucho menos están dispuestos a que se ratificara por referéndum popular. Ya han visto el resultado y no hay interés en cambiar nada.
Hace ya muchos años, los padres del proyecto europeo decían: “Nosotros, padres del proyecto europeo, no vemos reflejado nuestro sueño en la UE que estáis construyendo. Anhelábamos una Europa democrática de ciudadanos y estáis haciendo una Europa desigual de mercaderes, con más de 40 millones de pobres y cientos de miles de auténticos esclavos”. (Carta de Adenauer, De Gasperi y Schuman, Alemania, Italia, Francia, a los líderes europeos) Hace unos 25 años se respiraba por Bruselas una auténtica “mística” europea convertida hoy en un escepticismo popular despectivo. Y uno de vuestros sociólogos más ilustres (Edgar Morin) acaba de escribir que “la victoria de la economía europea es el naufragio de la idea europea”.
La desigualdad entre las personas, las clases sociales, los géneros, las razas y los países, son el punto de partida y también el de llegada de una Europa cuya única identidad compartida es la sumisión a los capitales que se mueven libremente gracias al mercado y la moneda única que los poderes públicos han propiciado.
¿Se puede tratar de cambiar Europa desde el voto a un Parlamento que no tiene ningún poder de decisión legislativa? Es cuestión de esperanza, no es cuestión de “voluntarismos” de querer construir con nuestro voto otra Europa. Todos queremos la Europa de los ciudadanos, de los trabajadores/as, de los inmigrantes, una Europa más justa y solidaria, que respete los Derechos humanos, etc. a pesar de la realidad neoliberal y antidemocrática que atenaza jurídicamente a esta Europa del siglo XXI que pretende hacer imposible cualquier cambio en profundidad.
Nos queda el empuje de la resistencia, porque resistir es construir y que la lucha también es caminar por la senda que soñamos, y que la dignidad humana es más fuerte que mil ejércitos.
SÍ, SE PUEDE!!!








