El pasado sábado 7 de noviembre celebramos el Día de la Acogida de las voluntarias que han estado estos meses pasados en R. Dominicana.
Contamos con la ponencia de Martín Rodríguez que nos habló del voluntariado en el mundo, reflexionando sobre la labor, impacto y transformación que hacemos, y sobre los cuatro criterios que debe tener una persona voluntaria: Formación, reflexión sobre la realidad, juzgar (contrastar con criterios éticos y evangélicos) y compromiso.
Posteriormente, Pedro González, María Sáez, Carmen Llopis, Eugenia Boatella e Isabel Bernal nos transmitieron lo vivido durante los meses de Agosto y Septiembre en el Valle de Elías Piña, creándose un diálogo entre todos y todas sobre la realidad de allí y la experiencia que vivimos.

María Sáez, Pedro González, Carmen Llopis y Juanjo Briones, Coordinador de la Comisión de voluntariado.
A la tarde Carmen Llopis y María Sáez nos mostraron la dinámica “la maleta de vuelta”. En la maleta te llevas cosas materiales, pero a la vuelta, dejas todo lo material y traes valores y aprendizajes de personas de allí: Colaboración, igualdad, compromiso, superación, cariño, solidaridad, responsabilidad y felicidad. Valores y aprendizajes que acompañaron con rostros y nombres de los niños y niñas, hermanas del Valle.
A continuación, Martín Rodríguez nos ayudó a concretar “¿y el ahora qué?”, incidiendo en que debemos de cambiar el Norte, pues no existimos sin el otro u otra, ni ellos ni ellas sin nosotros ni nosotras, pero el Norte provoca y genera las desigualdades e injusticias en el Sur, que las acciones que hagamos no sean asistenciales, que aunque son necesarias no provoca una transformación de estructuras, y esto es lo que debemos de hacer, cambiar las estructuras y empoderar a la gente de las comunidades. Además leímos y reflexionamos sobre su propia definición de voluntariado:
“Mi voluntariado no es libre, es una obligación que nace de mi constitución humana, ya que yo existo gracias a que el otro, tu, apareces vivo y candente ante mí, de ti dependen mi respiración, mis sentimientos, soy interpendiente, intersubjetividad, más que sujeto”.
Finalmente, tras la oración, entregamos los certificados de la experiencia.











