Asistimos ayer a una mesa redonda sobre la Reforma Fiscal convocado por: Justicia y Paz, HOAC y CONFER .



Se comenzó explicándonos un miembro de Justicia y Paz, la Doctrina Social de la Iglesia y la verdad es que se siente admiración de la misma.
Elegimos cuatro puntos del número 355 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, pues en este número se basó el conferenciante:
- Los ingresos fiscales y el gasto público asumen una importancia pública capaz de ser instrumento de desarrollo y solidaridad.
- La credibilidad del Estado como garante de los sistemas de previsión y de protección social, destinados en particular a proteger a los más débiles.
- La finanza pública se orienta al bien común.
- La redistribución de los recursos, la finanza pública debe seguir los principios de la solidaridad, de la igualdad, de la valoración de los talentos, y prestar gran atención al sostenimiento de las familias, destinando a tal fin una adecuada cantidad de recursos.
Después los comentó y resumimos:
La doctrina de la Iglesia no tiene teoría sistemática. La justicia es el instrumento para lograr el bien común es decir, que en una sociedad todos puedan desarrollarse, lo que legitima la fiscalidad es atender a los derechos humanos.
Si separamos la Justicia, del Bien común o de los Derechos Humanos nos alejamos de la doctrina social de la Iglesia.
Pablo VI: “el verdadero desarrollo abarca a toda la persona en todas sus dimensiones y a todos”. Es el empeño firme de construir el Bien común.
En España se acaba de aprobar la reforma de nuestro Sistema Fiscal.
Informes de Organizaciones como Sustentia, Oxfam, así como la relatora de las Naciones Unidas sobre la fiscalidad de España, revelan que el sistema tributario español no recauda con criterio de igualdad y progresividad. Por el contrario son los trabajadores y las pequeñas empresas las que sostiene la mayor parte del gasto público con sus impuestos, frente a grandes empresas y grandes fortunas.
Al tiempo que crece la pobreza y la desigualdad en nuestro país, se produce recortes en la ya escuálida protección social existente en España. Como creyentes, sabemos que nuestra dignidad es ajada cuando negamos a nuestros semejantes especialmente a los más débiles, la dignidad o los derechos humanos básicos.
Estos recortes afectan de manera singular a la Cooperación al Desarrollo y generan una mayor desigualdad a escala mundial.
Necesitamos una reforma fiscal que afronte sobre todo el enorme problema de la desigualdad que sufrimos y que se ha incrementado escandalosamente en los últimos años tal y como señala la OCDE.
Todo lo anterior fue confrontado con datos oficiales de Hacienda explicados por una inspectora de Hacienda.
Después nos habló una persona dependiente, perteneciente a FRATER
Cuando se aprobó la ley de Dependencia la media que recibía cada dependiente ya estudiado, eran alrededor de 300 €, hoy es de 30 €. ¿Qué podemos hacer con esto?
Las residencias públicas piden generalmente el 100% de la pensión y en la mayoría de los casos más de lo que se recibe. Aquí no entran todos los gastos, hay que añadir otros costes personales.
Las personas con discapacidad estamos perdiendo los derechos adquiridos. Nuestra dignidad se rompe cuando negamos lo más básico a los más vulnerables. Desde la FRATER no podemos callar, necesitamos el apoyo de otros colectivos y denunciar para que nuestros políticos no se sientan cómodos en el desmantelamiento del estado de Bienestar.
Por ello demandamos las organizaciones que nos adherimos a estos presupuestos:
- Un sistema impositivo progresivo y generalizado.
- Aumentar en aras de la Justicia y la equidad de la igualdad, la presión fiscal efectiva a las personas más ricas y a las grandes empresas.
- Suprimir los privilegios fiscales de la SICAV
- Incrementar los recursos materiales y humanos para la lucha contra el fraude.












