Comienza la XIX Asamblea de CONFERMadrid
13 de noviembre de 2012
Elías Royón,presidente de la Confer subrayó que la vida religiosa “sigue empeñada en la construcción de la comunión eclesial”. Y, para poner a punto esa comunión, los obispos debatirán, en la Plenaria de la próxima semana, un texto sobre las relaciones entre la vida consagrada y la jerarquía española. Además, el presidente añadió: “He sido testigo de cómo ha crecido la confianza” entre los religiosos y los obispos.
También se refirió a la situación actual de la Iglesia y a las principales tentaciones que la acechan. Por ejemplo, “convertir la fe en una ideología”, pero también, por el otro lado, “pretender restaurar el pasado triunfal” de la institución.
Tras reconocer que siguen “disminuyendo en número”, invitó a los consagrados a no caer en la tentación de “retirarse o desentenderse” o “hacer recuento de nuestros efectivos”. Eso sería dejarse caer en la tentación de la “cultura de la eficacia”. Y aunque “algunos pronostican el futuro en base a datos estadísticos”, la verdad es que “los frutos de la vida consagrada no se miden con la regla de los números”.
Y, en este sentido, aseguró: “No moriremos porque seamos pocos. Moriremos si desaparece de nuestros corazones y de nuestra comunidades la pasión por Cristo y por el Evangelio”.
En esta situación de “reestructuración de la vida religiosa”, el padre Royón invitó a asumir con mayor profundidad el desafío de la intercongregacionalidad, asi como “la misión compartida con los laicos”. En definitiva, una puesta a punto para que los religiosos puedan seguir siendo “buscadores de Dios y testigos vivos del Evangelio que convierte el corazón del hombre”.
Tras la mirada interna, Royón centró su discurso en la crisis económica que nos aflige. Reconoció que los religiosos “están respondiendo a muchas tragedias” y están siendo, en muchos casos, “testigos de la misericordia y del amor, que es el testimonio que hace creíble el anuncio del Evangelio”.
Ante la envergadura de lo crisis que “desplaza a los márgenes” a cada vez más gente, Royón interpeló a los políticos. Y les preguntó, por ejemplo: “¿Se está repartiendo con equidad las cargas de la crisis?”. Y concluyó que no, porque se intensifican “urgencias tan primarias como a comida, la salud y la vivienda”.
De ahí que invitase a los religiosos a “permanecer vigilantes”, ejercer la denuncia profética y la “solidaridad evangélica de cercanía compasiva”.







