“Eso del miedo existe, pero solo en algunas ocasiones”. Yerro no lo tuvo cuando dejó Gambia siendo menor para buscar trabajo en los países vecinos, tampoco cuando se embarcó en inestables cayucos hacia Canarias, ni cuando se lo impedía la policía fronteriza de turno, ni cuando volvía a intentarlo. Su temor empezó cuando pisó España y se vio encerrado en un lugar llamado CIE. Porque, cuenta, como inmigrante irregular, su destino dejó de estar en sus manos, sus decisiones perdieron su valor, sus derechos se difuminaron. “Yerro tiene miedo de algo que no depende de él”.
“Venir a España dependió de mis decisiones, eso no me da miedo. Pero que me llevasen al CIE, que me devolviesen a mi país, no dependía de mis decisiones. Eso sí que me da miedo”, explica Alhagie Yerro Gai. Después de pasar por varios Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), después de lograr vivir durante tres años en la clandestinidad hasta obtener la residencia, viajó a Bruselas para, en el Parlamento Europeo, contar él mismo en qué medida las políticas migratorias vulneraron sus derechos humanos.
Estos centros no penitenciarios encierran a inmigrantes en situación irregular durante un máximo de 60 días con el supuesto objetivo de proceder a su expulsión. Apelando a la ineficacia de este sistema -alrededor de la mitad de las personas encerradas son finalmente deportadas- y, sobre todo, a las vulneraciones de derechos fundamentales producidas en el interior de estos centros, numerosas ONG piden cada año su final definitivo. Sus internos se ven privados de libertad sin haber cometido ningún delito, solo la falta admnistrativa de permanecer en territorio español de forma clandestina.
Yerro se chocó con la realidad europea en el interior de los CIE de Lanzarote y Fuerteventura. “Para mí, cuando intentaba venir a Europa, solo veía España o el infierno. Por eso en el viaje no pensaba en miedo. Era llegar a España. Era la luz o el infierno“. Hasta que alcanzó la costa canaria y resultó que la luz ardía. “Fue muy decepcionante. Es un auténtico shock. Tenerla tan idealizada y verte encerrado nada más llegar. Es un giro de 180 grados. Te deja loco. Donde tu pretendes ver luz, te quedas ciego”.
Su historia ha quedado recogida en el documental ‘Yerro: capitán de su destino’, realizado por Rodrigo Vázquez e impulsado por el grupo del parlamento europeo ‘Primavera Europea’, cuyo estreno tuvo lugar ayer miércoles en la Sala Mirador de Madrid con motivo del Día por el Cierre de los CIE.
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