Tras el paso del ciclón Pam por Vanuatu (país insular localizado en el océano Pacífico Sur), el gobierno ha declarado estado emergencia en el país. Este ciclón, de categoría 5 que llegó a alcanzar ráfagas de viento a más de 300 kilómetros, se considera uno de los más potentes que ha afectado al Pacífico Sur en años.
“Lo describo como un monstruo que ha devastado nuestro país y esto supone un duro revés para nuestra nación”, dijo Londsdale, Presidente de Vanuatu.
La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU señaló que varias informaciones apuntaban a que 44 personas habrían muerto en la provincia de Penama, en el centro del país, aunque temen que la cifra podría ser más elevada. Además, se cobró la muerte de al menos ocho habitantes en Port Vila. Ha causado varios heridos, miles de damnificados , unas 10.000 personas se han quedado sin hogar solamente en Port Vila y han sido alojadas en centros de evacuación, y cuantiosos daños materiales en Port Vila, donde el 80 por ciento de las infraestructuras han sufrido daños.
«La escena es de absoluta desolación: las casas están destruidas y la gente vaga por las calles en busca de ayuda», relató Tom Skirrow, cooperante de Save the Children.
La ayuda internacional comenzó a llegar al país una vez reabierta la pista de aterrizaje del aeropuerto, que quedó inundada, mientras los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para encontrar a sobrevivientes y para atender las necesidades de las personas daminificadas.
“Las prioridades son alojamiento, comida y agua potable. Estamos preparándonos para el peor escenario que es un brote de enfermedades transmitidas por el agua como la diarrea”.










