Marta y Laura, nuestras dos voluntarias que han estado cinco meses en el Valle de Elías Piña.
Marta ya ha vuelto y a Laura la esperamos a finales de mayo.
Gracias a las dos por la entrega e ilusión que han puesto en su trabajo. Sin duda que como decía Marta, en el aeropuerto, siempre hay un antes y un después de esta experiencia.
Un día en el Valle de Elías Piña, es un día muy largo. Comienza al clarear el día y después de tres turnos de trabajos la noche nos dice que es hora de descansar. Nos lo ha descrito Marta. Los iremos compartiendo por tramos.
Hoy compartimos el final de su escrito.
Cada día que pasa, descubres y aprendes algo nuevo de la pobreza que allí se respira
Y cada día que pasa la Comunidad del Valle de Elías Piña se desarrolla gota a gota.
Ahora ya estoy en España, aunque algún kg y la mente está en el Valle, después de cinco meses y medio cargado de trabajo y emociones viviendo esta experiencia tan intensa, favorecedora para mi persona y muy satisfecha de haber colaborado en esta comunidad.
He conocido muchas personas y situaciones, de todas he aprendido y de todas me llevo algo, no solo de las personas del Valle, sino también de todas las hermanas de la República Dominicana con las que he compartido momentos, pero sobre todo de mi Comunidad, la Extensión Apostólica, tanto de las hermanas como de las personas voluntarias que han pasado por allí. Muchísimas gracias a todas ellas y por supuesto a FASFI por haberme dado la gran oportunidad de haber podido vivir la experiencia de mi vida.
MESI AMPIL.












