En España cada vez son más numerosas las personas que, al morir, deciden dejar su patrimonio (o, al menos, parte de él) no a su parentela o no sólo a ella, sino a desconocidos que se encuentran en situación de dificultad. Concretamente, lo que hacen es ir al notario y poner por escrito su voluntad de que toda su herencia o un pellizco de la misma vaya a parar a esta o aquella ONG.
Las cifras hablan por sí solas: a pesar de la crisis, los testamentos a favor de organizaciones sin ánimo de lucro -los llamados «legados solidarios»– han aumentado en los últimos 10 años en España en un 172%.
Esas son, al menos, las cifras que dan desde Legado Solidario, la campaña informativa impulsada hace unos años por una veintena de ONG precisamente para dar a conocer este tipo de testamentos. Y, a la vista de los datos, todo indica que han logrado con creces su objetivo. Esas organizaciones recibieron el año pasado a través de herencias un total de 316 legados, frente a los sólo 116 que les cayeron en 2005. En otras palabras: los testamentos solidarios se han triplicado en 10 años.
«Y, en los próximos años, aún podríamos asistir a un boom mucho mayor, porque los testamentos son documentos privados cuyo contenido no se desvela hasta que la persona muere, por lo que es imposible saber cuántas personas han decidido dejar todo o parte de lo que tienen a ONG», señala Leire Ayausti, de la campaña Legado Solidario. «Lo que es evidente es que cada vez más gente opta por esta opción, y cada vez las ONG hacen más campaña en pro de los legados solidarios».
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