Que el ejemplo de Pedro Casaldáliga, de Tomás Balduino, de tantos que han dado y continúan dando la vida por aquellos que no cuentan, nos ayude a ser cada día más conscientes de que no podemos mirar para otro lado delante de las injusticias
(Luis Miguel Modino).- Una imagen vale más que mil palabras, todavía más si es vista por más de dos millones de personas. La proyección de “Descalzo sobre la tierra roja”, el biopic sobre la vida de Pedro Casaldáliga, debería ayudarnos a reflexionar sobre los problemas que allí aparecen: la defensa de los pequeños agricultores (los posseiros), de los pueblos indígenas, la lucha por la justicia… Al final, el mejor homenaje que podemos hacer a gente como Pedro Casaldáliga es continuar defendiendo aquello por lo que ha dado la vida.
Todos estos problemas continúan presentes en la sociedad brasileña y es motivo de constante enfrentamiento y persecución de aquellos que se sienten dueños de lo que no es suyo. La tentativa de acabar con los pueblos indígenas y sus territorios es uno de los propósitos por parte de los llamados ruralistas, cada vez más presentes en el Congreso y Senado Federales, en las Asambleas de los diferentes estados y en los ayuntamientos como alcaldes y concejales. Ellos hacen las leyes, financian campañas políticas y poco a poco van consiguiendo su propósito, que no es otro que enriquecerse cada vez más a costa del sufrimiento de los más pequeños.
En estos días ha salido a la luz, difundida por el CIMI, Consejo Indigenista Misionero dependiente de la Conferencia Episcopal brasileña, una conversación telefónica interceptada por el Ministerio Público Federal de Mato Grosso, estado donde se encuentra la prelatura de São Felix do Araguaia, en la que ha sido obispo Pedro Casaldáliga.
En ella, el líder ruralista Sebastião Ferreira Prado planeaba el pago de treinta mil reales para un abogado relacionado con la Confederación Nacional de Agricultura (CNA) que sería el responsable de relatar la PEC 215, Proyecto de Enmienda Constitucional que trata sobre la demarcación de las tierras indígenas y que pretende que sea el Congreso Nacional, y no la Unión, quien decida sobre esa cuestión, asegurándose así leyes a su medida, pues ellos son el grupo que domina la Cámara de Representantes.
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