La decisión del Gobierno de retirar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular para muchas ONG rompe el principio de sanidad universal y gratuita para todos en España. A partir del 1 de septiembre, unos 500.000 ‘sin papeles’ se verán privados de cobertura básica.
Pero en la asociación Karibu (bienvenido en suajili), que lleva más de 20 años ofreciendo asistencia médica a inmigrantes subsaharianos, saben que esa supuesta universalidad no es tal. Lo dice su fundador y director, el padre Antonio Díaz de Freijo, quien afirma indignado que “mezclar turismo sanitario e inmigración es una aberración”. Y añade que las leyes “se aplican a todos por igual, pero no tienen las mismas consecuencias para todos”.
A continuación muestra, más indignado aún, un artículo que advierte de que, sin asistencia sanitaria, los inmigrantes propagarán enfermedades infecciosas como la tuberculosis y el VIH. “No se pueden decir estas mentiras. Los africanos que vienen a España son la esperanza de prosperidad para sus familias, que eligen para este proyecto a los más jóvenes, fuertes y sanos. Sus enfermedades, si las tienen, suelen ser fruto de las duras condiciones de acceso a España”.








