El 21 de Octubre celebramos como Iglesia el día mundial de la Propagación de la fe. Este día , muestra la Iglesia su mejor rostro a través de sus misioneros.
Hemos comenzado el año de la FE y por todas partes se nos pide una Evangelización Nueva. Al mismo tiempo, estas fechas , nos sumen en una oración de Acción de Gracias, por las mujeres y hombres que en virtud del envío del Señor, están en los lugares más pobres del mundo, haciendo realidad las palabras de Jesús en la Sinagoga. “ Los pobres son evangelizados”
Las he visto, en mi caso a las Hijas de Jesús: Mozambique..? República dominicana?… Bolivia?…Brasil?… Estamos en más Países, hasta 17. Pero, es en estos que nombro, donde he visto y compartido lo que mis hermanas hacen. Los 120 voluntarios, que han ido en verano a compartir sus trabajos lo han visto también.
La Palabra y la realidad, las personas son lo que llevan en el corazón. Y desde la Palabra humanizan y devuelven la dignidad a tantos niños y familias que malviven en tantos lugares. De nuevo en ellas, surge el Milagro de La Encarnación. Esta entrega total y gratuita es la apertura al Misterio de Dios, que convierte en signos de su Reino, su cotidiano diario.
LO que he visto, lo que me conmueve cuando me lo cuentan los voluntarios y voluntarias que vuelven de estos lugares, me lleva a en este DOMUND a un canto de Acción de gracias, por todos los Misioneros, en especial por mis hermanas F.I.
Y me lleva a decir, que la crisis no es necesaria, que podemos romper el ciclo del hambre, que la cultura puede llegar a rincones y barrios escondidos, que la sanidad, aunque sea de forma alternativa, se acerca con manos acariciadoras a quien no tiene nada.
Y mi fe, crece. Y mi esperanza, crece, y mis deseos, crecen Y mis ojos empiezan a vislumbrar las semillas del Resucitado esparcidas por todo el mundo.
Y bajo a mi mesa de trabajo, al metro, al tren, a mis amigos/as del barrio de Orcasur,y… es aquí, donde puedo hacer carne, los deseos y la vida que el Señor me llama a compartir. Y crece también mi responsabilidad y crece también mi rabia por todos los sufrimientos, a los que no puedo dar respuesta .
Y me pregunto quién, dónde son “los pueblos más necesitados” No puedo esgrimir ignorancia…los he visto. Como nunca tenemos Información.
Y le pido al Señor, habite en el corazón de todos los que creemos y no convirtamos el domund en una pequeña o generosa limosna. Le digo y pido, que sólo Él, puede sacarnos de nuestra indiferencia, y poner en nosotros un corazón de carne, capaz de realizar la fraternidad a que Él nos llama y que sacándonos de nosotros nos vuelque en las necesidades de nuestros hermanos, estén lejos o cerca. Si fuéramos Servidores de todos… ¿no iría por aquí, la Evangelización Nueva?








