
Hoy se publica “Laudato si’ (“Alabado seas, mi Señor”), la esperada encíclica del Papa Francisco sobre el medio ambiente y la ecología. La encíclica, subtitulada «Sobre el cuidado de la casa común», está dirigida «a todos los hombres y mujeres de buena voluntad» y responde a una llamada particular del Papa Francisco ante el desafío urgente de proteger «la casa común», es decir, la Tierra, como muestra de gratitud al Creador.
Ubicada desde el mundo empobrecido, desde el Sur, que desafía fraternalmente al Norte, para lanzar un cambio decidido y valiente. Los tiempos, la nueva época, no dejan dudas: no se puede continuar como estamos ahora.
Con ella el Papa se dirige a cada «persona que habita en este planeta» para animarnos a «tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar». Todos somos responsables de lo que sucede a nuestro alrededor y todos, dice, podemos colaborar como instrumentos de Dios en el cuidado de la creación.
Llamados al diálogo y al debate sincero, profundo, transparente a todos los sectores sociales, políticos, religiosos, económicos, culturales, para abrir caminos de liberación hacia una “valiente revolución cultural” y crear una “civilización del amor”, en que la comunión con Dios se manifieste también en la comunión con la humanidad y la creación, con signos, decisiones y organizaciones internacionales que promuevan la solidaridad, la justicia y la paz.
Lo hace desde la ética y la espiritualidad más profunda de la sensibilidad humana.
Para leer el texto íntegro de la encíclica, pincha aquí
“El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza”
“La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”
“Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta (…) Necesitamos una solidaridad universal nueva”
“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”







