Las ONGD estamos fallando a la sociedad
Esta entrada ha sido escrita por PEDRO TELLERÍA (@TelleriaPedro), consultor del Tercer Sector.
Durante las últimas dos décadas, la sociedad española ha disfrutado de un nivel de desarrollo socioeconómico espectacular. Ha pasado en poco tiempo de ser un país receptor de ayuda al desarrollo a ser un país donante, con un gran número de ONG dedicadas a la Cooperación para el Desarrollo (ONGD). Sin embargo, en los últimos tres años – y muy especialmente en los últimos meses – el modelo de desarrollo de España se ha derrumbado. Ya tenemos la certeza de que vamos para una década perdida, y probablemente hacia una generación perdida. La práctica totalidad de las referencias sólidas que daban estabilidad a nuestras expectativas de futuro se han evaporado. La sociedad anda huérfana, angustiada y aterrorizada, buscando a diestro y siniestro referentes, soluciones, modelos, caminos de salida.
En la situación actual de crisis económica y cuestionamiento del modelo de desarrollo que vivimos en España, el silencio de las ONGD es pavoroso. Uno esperaría un griterío de todas las organizaciones, artículos diarios en la prensa, movilizaciones callejeras, discusiones abiertas sobre modelos económicos a seguir, sobre experiencias similares de otros países. Y solo se oye el silencio. Un silencio que hace daño en los oídos. Es como si el problema no fuera con nosotros. Un auténtico ejercicio de autismo. Como mucho se oyen quejas porque… han bajado las donaciones.
¿Cómo puede ser que grandes ONGD, muchas de ellas auténticas estructuras globales, no tengamos nada que decir sobre lo que pasa aquí? ¿No tenemos, supuestamente, mensajes altamente estructurados sobre gobernanza global, sobre justicia internacional? ¿No hemos desarrollado sofisticados modelos de cambio? ¿No participamos en grandes cumbres internacionales, predicando a todo el mundo lo que deben pensar y hacer?
Esta sociedad había escuchado e internalizado nuestro mensaje. Pero en el momento en que necesita de nuestro conocimiento, experiencia y apoyo, se encuentra con un silencio abrumador. ¿Qué pasa? ¿Era todo mentira? ¿Éramos las ONGD también parte de la burbuja, como los bancos y el ladrillo? Dentro de veinte años, cuando este episodio histórico esté superado, ¿qué contestaremos cuando se nos pregunte qué hicimos durante la crisis? ¿En qué participamos, qué aprendimos, qué éxitos y fracasos cosechamos, cómo sufrimos, en qué disfrutamos? ¿O es que lo único que podremos decir es que fueron malos tiempos porque… el fundraising bajó?
Si las ONGD tenemos contenido, ahora es el momento de demostrarlo. Debemos saltar a la palestra, decirle a esta sociedad que ella también es sujeto de desarrollo, no un simple convidado de piedra a quien poder sacar dinero. Que hay una gran experiencia de décadas de cooperación que también se puede aplicar aquí. Podemos aprender de los latinoamericanos, cómo sufrieron las décadas perdidas, la asfixia económica de las políticas del consenso de Washington. Podemos liderar el debate público sobre el modelo de desarrollo. Podemos replicar programas de fortalecimiento de cooperativas y pymes, de construcción social en los barrios, de vivienda social. Podemos desarrollar cooperativas de crédito. Podemos hacer tantas cosas…
Y nadie está pidiendo a las ONGD que abandonen sus programas en el Tercer Mundo. Pese a la enorme profundidad de nuestra crisis, España sigue siendo un país más rico que la media.
¿Qué es lo que falla entonces? Posiblemente falla la visión y el liderazgo. Es incómodo para cualquiera salir de su entorno de confort, de las cosas que sabe hacer bien. Es incómodo afrontar discusiones políticamente hostiles en momentos difíciles. Es incómodo romper moldes en el país en el que se vive tan cómodamente, siempre es más fácil hacerlo en los lejanos países de misión.
En resumen, las ONGD tenemos una oportunidad de oro, posiblemente irrepetible, para explicar y hacer partícipe a la sociedad de nuestro mensaje de desarrollo global, de justicia humana, de gobernanza mundial. Podemos y debemos acompañarla durante estos tiempos difíciles. Y ojo, si la sociedad no se siente acompañada, el desapego hacia las ONGD irá creciendo poco a poco, hasta abandonarlas a la irrelevancia, al basurero de la historia.
Saludos,
Rosa Mª Ramos Clavero
Área de Movilización Social
c/ Juan del Encina 24, Puerta 3
29013, Málaga (España)
Tlf: 952 608 624, Ext: 27 / Fax: 952607708
En breve www.prodiversa.eu, Síguenos en Facebook , Twitter, Scribd y Youtube
¡SIN EXCUSAS, OTRO MUNDO ES POSIBLE!
Este mensaje puede contener información confidencial, en propiedad o legalmente protegida y está dirigida únicamente para el uso de la persona destinataria. Si usted no es la persona destinataria de este mensaje, por la presente se le comunica que no debe usar, difundir, copiar de ninguna forma, ni emprender ninguna acción en relación con ella. Si usted ha recibido este mensaje por error, por favor le rogamos que lo borre, al igual que cualquier copia del mismo y notifique este hecho en el teléfono 952 65 76 40
Q Antes de imprimir este mensaje, asegúrate de que es necesario. Proteger el medio ambiente está también en tu mano.
De: Coordinadora ONGDS Málaga Solidaria [mailto:malagasolidaria@gmail.com]
Enviado el: miércoles, 06 de junio de 2012 9:06
Para: 2 Asecop; ACPP 1; ADAHC 1; ADAHC 2; ADI 1; Al Quds 1; Al Quds 2; AMAPS 1; AMAPS 2; APDHA 1; ASECOP 1; ASECOP 2; ASOC SOLIDARIDAD DON BOSCO; ASPA 1; ASPA 2; CARITAS 1; CIC-Batá 1; Cáritas 3; Entreculturas 1; Entreculturas 2; Entrepueblos 1; Entrepueblos 2; FASFI; INSTITUTO POR LA PAZ Y LA ECOLOGÍA 1; INTERRED 1; ISF 1; ISF 2; ITACA 1; JUSTALEGRIA 1; JUSTALEGRIA 2; MAC 1; MANOS UNIDAS 1; MANOS UNIDAS 2; MEDICOS DEL MUNDO 1; MEDICOS DEL MUNDO 2; MENINOS DA RUA 1; MZC 1; PRODIVERSA 1; PRODIVERSA 2; UYAMAA 1; UYAMAA 2; Uyamaa 3 Javier Arrabal; VSF 1
Asunto: Fwd: JORNADAS CAPM, 16 DE JUNIO MÁLAGA
———- Mensaje reenviado ———-
De: <rosabel@ceim.eu>
Fecha: 5 de junio de 2012 14:15
Asunto: JORNADAS CAPM, 16 DE JUNIO MÁLAGA
Para: Coordinadora ONGDS Málaga Solidaria <malagasolidaria@gmail.com>
Hola:
Os adjunto este taller por si fuera de vuestro interés participar.
Un saludo
Rosabel
Rosa Belen Agirregomezkorta
Directora CEIM
Plaza de la Aurora, s/n, local 5
29009 Málaga
Tel: 952 27 51 45
En base a la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI-CE), en vigor desde el 12 de octubre de 2002 y la Ley Orgánica 15/1999 del 13/12/1999 de Protección de Datos Española, le comunicamos que su dirección de correo electrónico forma parte de nuestro fichero automatizado, al objeto de continuar informando de los diferentes comunicados relacionados con nuestra Asociación y en virtud de las Leyes antes mencionadas, puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación y cancelación. Si no desea seguir recibiendo información, le rogamos reenvíe este mensaje señalando como asunto BORRAR, su petición será atendida inmediatamente. Los datos incluidos en este mensaje son de uso exclusivo de la persona destinataria, si usted ha recibido esta comunicación por error, le rogamos nos lo notifique. Gracias
Las ONGD estamos fallando a la sociedad
| 05 de junio de 2012
Esta entrada ha sido escrita por PEDRO TELLERÍA (@TelleriaPedro), consultor del Tercer Sector.
Durante las últimas dos décadas, la sociedad española ha disfrutado de un nivel de desarrollo socioeconómico espectacular. Ha pasado en poco tiempo de ser un país receptor de ayuda al desarrollo a ser un país donante, con un gran número de ONG dedicadas a la Cooperación para el Desarrollo (ONGD). Sin embargo, en los últimos tres años – y muy especialmente en los últimos meses – el modelo de desarrollo de España se ha derrumbado. Ya tenemos la certeza de que vamos para una década perdida, y probablemente hacia una generación perdida. La práctica totalidad de las referencias sólidas que daban estabilidad a nuestras expectativas de futuro se han evaporado. La sociedad anda huérfana, angustiada y aterrorizada, buscando a diestro y siniestro referentes, soluciones, modelos, caminos de salida.
En la situación actual de crisis económica y cuestionamiento del modelo de desarrollo que vivimos en España, el silencio de las ONGD es pavoroso. Uno esperaría un griterío de todas las organizaciones, artículos diarios en la prensa, movilizaciones callejeras, discusiones abiertas sobre modelos económicos a seguir, sobre experiencias similares de otros países. Y solo se oye el silencio. Un silencio que hace daño en los oídos. Es como si el problema no fuera con nosotros. Un auténtico ejercicio de autismo. Como mucho se oyen quejas porque… han bajado las donaciones.
¿Cómo puede ser que grandes ONGD, muchas de ellas auténticas estructuras globales, no tengamos nada que decir sobre lo que pasa aquí? ¿No tenemos, supuestamente, mensajes altamente estructurados sobre gobernanza global, sobre justicia internacional? ¿No hemos desarrollado sofisticados modelos de cambio? ¿No participamos en grandes cumbres internacionales, predicando a todo el mundo lo que deben pensar y hacer?
Esta sociedad había escuchado e internalizado nuestro mensaje. Pero en el momento en que necesita de nuestro conocimiento, experiencia y apoyo, se encuentra con un silencio abrumador. ¿Qué pasa? ¿Era todo mentira? ¿Éramos las ONGD también parte de la burbuja, como los bancos y el ladrillo? Dentro de veinte años, cuando este episodio histórico esté superado, ¿qué contestaremos cuando se nos pregunte qué hicimos durante la crisis? ¿En qué participamos, qué aprendimos, qué éxitos y fracasos cosechamos, cómo sufrimos, en qué disfrutamos? ¿O es que lo único que podremos decir es que fueron malos tiempos porque… el fundraising bajó?
Si las ONGD tenemos contenido, ahora es el momento de demostrarlo. Debemos saltar a la palestra, decirle a esta sociedad que ella también es sujeto de desarrollo, no un simple convidado de piedra a quien poder sacar dinero. Que hay una gran experiencia de décadas de cooperación que también se puede aplicar aquí. Podemos aprender de los latinoamericanos, cómo sufrieron las décadas perdidas, la asfixia económica de las políticas del consenso de Washington. Podemos liderar el debate público sobre el modelo de desarrollo. Podemos replicar programas de fortalecimiento de cooperativas y pymes, de construcción social en los barrios, de vivienda social. Podemos desarrollar cooperativas de crédito. Podemos hacer tantas cosas…
Y nadie está pidiendo a las ONGD que abandonen sus programas en el Tercer Mundo. Pese a la enorme profundidad de nuestra crisis, España sigue siendo un país más rico que la media.
¿Qué es lo que falla entonces? Posiblemente falla la visión y el liderazgo. Es incómodo para cualquiera salir de su entorno de confort, de las cosas que sabe hacer bien. Es incómodo afrontar discusiones políticamente hostiles en momentos difíciles. Es incómodo romper moldes en el país en el que se vive tan cómodamente, siempre es más fácil hacerlo en los lejanos países de misión.
En resumen, las ONGD tenemos una oportunidad de oro, posiblemente irrepetible, para explicar y hacer partícipe a la sociedad de nuestro mensaje de desarrollo global, de justicia humana, de gobernanza mundial. Podemos y debemos acompañarla durante estos tiempos difíciles. Y ojo, si la sociedad no se siente acompañada, el desapego hacia las ONGD irá creciendo poco a poco, hasta abandonarlas a la irrelevancia, al basurero de la historia.






