Según UNICEF la mortalidad entre los niños menores de 5 años se ha reducido más de un 50% y el peso inferior al normal y la desnutrición crónica ha disminuido un 42% y un 41%, respectivamente. Su informe ‘Progreso para la Infancia: Más allá de las estadísticas’ evidencia que aún hay cerca de 6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año y 58 millones de pequeños que no asisten a la escuela primaria.
Las estadísticas de los ODMs demuestran un profundo grado de inequidad a nivel mundial, con África Subsahariana llevándose la peor parte en la mayoría de los indicadores, especialmente en relación con la infancia y la juventud. Millones de niños y niñas no tienen acceso a servicios básicos como agua potable, atención médica o educación. No tienen posibilidad de crecer, aprender jugar y sentirse seguros. Unos viven en grandes ciudades y otros en zonas rurales pero todos tienen una característica común. Son niños y niñas invisibles. Desde REDES, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario, a la que pertenece FASFI, mantenemos nuestro compromiso firme en 38 países del África Subsahariana con una especial atención a la infancia con necesidades especiales, con discapacidades, en riesgo de exclusión social, huérfanos, niños y niñas de la calle que vienen de conflictos armados y entornos violentos, con programas de acogida y reinserción.
Esa es nuestra tragedia: saber de la existencia de menores vulnerables, pero invisibles, saber que esa especie de ángeles sucios nos acompañan continuamente pero que los hemos decido ignorar. El resto es comprender el riesgo como oportunidad. Hay millones de niños y niñas que ha podido enfrentar las situaciones de riesgo en las que viven y han salido victoriosos gracias a la presencia oportuna de personas e instituciones que han sabido hacerse cercanas. El maltrato, el abuso, la negligencia son problemas, todos ellos versiones distintas y complejas del problema: la injusticia.
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Marta Burgo Arregui.
TÉCNICO DE CAMPAÑA
“ÁFRICA, CUESTIÓN DE VIDA, CUESTIÓN DEBIDA”.








