Cosechó muchos votos en el cónclave anterior y se convirtió en el favorito del sector moderado-progresista y, por consiguiente, en el principal rival de Ratzinger.
Bergoglio ha cumplido los 77 y encaja perfectame
nte en el cliché de Papa mayor y de transición. Tampoco se le conocen graves dolencias y podría asumir perfectamente el papel de Papa reformador por el que suspira la inmensa mayoría del cónclave…y del pueblo de Dios.
Jesuita recto, dialogante, sencillo y sumamente austero, se desplaza en metro o bus por Buenos Aires y no le gusta que llamen eminencia. Cuando le preguntan cómo han de dirigirse a él siempre contesta diciendo: padre Bergoglio.
Capaz, inteligente, profundamente espiritual y hombre de una sólida personalidad, no se arredraría a la hora de meter en cintura o de reformar en profundidad a la Curia romana. Uno de los cometidos que todos los cardenales parecen considerar prioritario en la labor del nuevo Papa.









