Terminó el I Foro de Migraciones el domingo 15 con la comida. Por la tarde los dos equipos de Apostolado Social, nacional e internacional, con ayuda de otras personas que aún estaban, recogimos la casa y descansamos.
A partir del lunes nos dedicamos a evaluar primero el Foro y cuando terminamos iniciamos el encuentro de nuestro Grupo Internacional para revisar nuestros dos años de vida como tal.
La proximidad de la Congregación General nos sitúa en el tiempo y en el espacio con una opción muy clara: en estos meses tendremos que implicarnos todas en la preparación de la misma y nos parece que es momento de cerrar este etapa del camino, abiertas siempre al futuro y disponibles para lo que el Señor quiera.
Hemos seguido el ritmo de los días anteriores: participábamos en la eucaristía en distintos lugares y después de desayunar teníamos un tiempo de oración personal; iniciábamos el trabajo poniendo en común lo que el Señor nos iba diciendo en el encuentro con El.
Ese inicio nos daba la tónica para todo el día. Alternábamos el tiempo de estudio y reflexión personal con la puesta en común de cada uno de los puntos y así íbamos avanzando; desde marzo de 2010 que nos reunimos por primera vez en Roma, hemos tenido otro encuentro en mayo del 2011 y éste es el tercer encuentro; también por skype hemos tenido otras dos reuniones.
Hemos ido revisando nuestro caminar desde los objetivos que nos propusimos, la preparación y envío de las Guías sobre distintos temas de este campo: biblia, justicia, trabajo, doctrina social de la iglesia …el trabajo realizado en las diversas provincias recogido a través de una encuesta evaluatoria y de otras muchas comunicaciones que hemos realizado a lo largo de los meses y los años; la realización del I Foro de Migraciones, etc.
De cara al futuro también ofrecemos al Gobierno General nuestra reflexión y pistas posibles sobre la continuidad o no para después de la Congregación General, fruto de nuestra experiencia en este tiempo, abiertas y disponibles a lo que se determine y que el Señor nos irá indicando a través de la Congregación.
Hemos aprovechado los tiempos de descanso, sobre todo después de la cena, para dar algún paseo, refrescarnos de las altas temperaturas con algún helado y hasta pudimos una de las noches, escuchar la segunda parte de un concierto de voces femeninas de Alemania en una iglesia vecina.
Nos cuesta despedirnos, han sido muy ricas las vivencias compartidas, pero estamos seguras de que continuamos en comunión dispersas por los países donde nos encontramos con fuerzas renovadas. Un signo especial de universalismo y de “tender puentes” ha sido tener a Joseilda con nosotras, procedente de Brasil y caminante hacia Mozambique …
Terminamos orando ante la imagen del Rosarillo que nos trae Mercedes Vilas y agradeciendo “tanto bien recibido” del Señor a través de muchas personas y particularmente de nuestras comunidades que siempre nos han sostenido y apoyado fraternalmente en este caminar.
María Luisa Berzosa fi








