El día 21 de octubre, fue un día lleno. Comenzamos compartiendo la Eucaristía con las hermanas de la Residencia M. Cándida.
Mientras recorría con la mirada aquellas vidas gastadas en la misma MISIÓN y que en el proceso de mi vida, muchas de ellas habían dejado su huella, me hizo estremecerme. Y al escucha el canto de entrada: “Señor te he visto, quiero volverte a ver! ¡Quiero creer! Sentí que el Señor me hablaba.
Quedamos en reunirnos a las 16,00h. Íbamos a compartir algo de FASFI. El interés que pusieron en la vida y acción misionera de nuestras hermanas, fue tan grande, que además de orar por todo, deseaban más. ¿Qué podemos hacer nosotras con FASFI? Fue una de las preguntas. Aunque siempre hubo alguna cabezada, la mayoría no perdía ripio.
Agradecí al Señor sus vidas. La posibilidad que me ofreció Pilar Alonso de estar con ellas. Salí de allí evangelizada.
Gracias a las hermanas que cuidan y acompañan a mis hermanas mayores.
( Esta Comunidad es madrina de un niño de la Yaguita en R.Dominicana.)








