Hoy, hace dos años del terremoto de Haití. En este tiempo FASFI ha estado con Haití. Gracias a vuestra colaboración, realizamos una primera ayuda de emergencia con: alimentos, agua, medicinas, materiales sanitarios… En colaboración con UNICEF y ANESVAD.
En el 2011 tuvimos ocasión de visitarlo y comprobar la realidad del informe que hace Intermón y que reproducimos abajo.
Nos llevó a la reflexión y a intentar una ayuda preventiva, que seguimos realizando hoy con: charlas formativas sobre cómo evitar y sanar el cólera… Y la compra y establecimiento de cuatro potabilizadoras de agua en diferentes lugares. El agua potable es una de las mayores necesidades, tanto para la vida, la higiene y la prevención del cólera que se va convirtiendo en una enfermedad endémica, mientras no haya un verdadero saneamiento del agua. Desde nuestra pequeñez seguiremos en este proyecto de potabilizadoras que son siempre al servicio de la población y solicitadas por distintas comunidades y Parroquias.
¡Ojalá podamos dar respuesta a todas las solicitudes que nos siguen llegando!
“Dos años después de que un brutal seísmo azotara Haití, dejando a su paso el terrible balance de 220.000 muertos y 300.000 heridos, miles de haitianos siguen el día de hoy sin hogar, repartidos en 758 campamentos provisionales, sin saber cuándo podrán regresar a sus hogares.
Según se desprende de un nuevo informe de Oxfam, la población haitiana sigue enfrentándose a graves problemas a pesar de que durante este tiempo se han conseguido avances positivos, como la retirada de 5 millones de metros cúbicos de escombros -la mitad de los resultantes tras el terremoto- o la construcción y rehabilitación de más de 430 kilómetros de carreteras. La recuperación avanza lentamente en este país castigado históricamente por la pobreza.
Así, la mayoría de la población sigue sin agua corriente, sin saneamiento o acceso a un médico. El cólera se ha cobrado más de 6.500 vidas y sigue siendo una gran amenaza para la salud pública. Se estima que el 5 por ciento de los haitianos ha padecido la enfermedad. Además, más del 70 por ciento de la mano de obra está desempleada o subempleada. Es importante recordar que muchos de estos problemas ya existían antes del terremoto.
Haití antes del seísmo ya era el país más pobre de América con casi el 80 por ciento de su población viviendo por debajo del umbral de pobreza. Sus indicadores sociales están entre los peores del planeta: 80 de cada 1.000 niños mueren antes de cumplir los 5 años, tiene la mayor tasa de mortalidad maternal del mundo por detrás de África subsahariana y menos de la mitad de la población sabe leer y escribir.”
Informe de Intermón Oxfam, enero de 2012









