Sin ningún tipo de duda, podemos decir que el mes que hemos pasado siendo voluntarias en Buen Retiro, nos ha marcado. Ya de regreso en Madrid, ya de regreso a nuestro día a día, cada vez que nuestra mente vuela y se aleja de esta rutina, siempre aterriza en Cochabamba, no falla. Y es que no va a ser fácil olvidar todo lo vivido con los niños tan maravillosos del internado de Buen Retiro. Hemos vivido el día a día siempre sintiendo a Jesús más cerca en nuestras vidas. Por eso ha sido tan especial este tiempo, una experiencia tan maravillosa a nivel espiritual y humano. Gracias a las Hermanas hemos estrechado nuestros lazos con el Señor y aumentado la cercanía mediante la oración diaria, empezando el día muy temprano con “Laudes” en la capilla, cogiendo fuerzas y energía, para finalizar con las “Completas”, ofreciendo nuestro día y siempre presentado a los niños ante el Señor.
Un mes se nos hizo muy corto, fue justo cuando más cercana era nuestra relación con los niños que tuvimos que partir. Hemos intentado estar siempre por y para ellos, acompañándoles en las comidas, ayudándoles con el apoyo, escuchándoles, haciendo el pan y cocinando con ellos, visitándoles en los talleres, enseñándoles un poco de mundo a través de nuestras historias y experiencias.
Siempre recordamos con especial cariño dos días muy divertidos que pasamos juntos, el primero, un día que cocinamos pizza para todos con ayuda de un grupo de niñas. Y el día de los “Ancianos Mayores” en Capinota. ¡Qué bien lo pasamos! Un día repleto de risas y alegría, yendo y viniendo en una furgoneta a buscar comida y a recoger a los ancianos mayores. También animamos a los niños del internado que participaron en una carrera juvenil, y una de las niñas del internado que corría completamente descalza ¡¡ganó el primer puesto!!Era una recompensa cada día ir viendo sus sonrisas, y como la timidez iba quedando cada vez un poquito más atrás.
Realmente ese internado es una bendición, los niños son una bendición, ¡la tarea de las Hermanas es hermosa, lo que consiguen es inimaginable! Unos niños tan disciplinados y trabajadores, tan responsables en las tareas del internado. Realmente digno de admiración y digno de contar.
Desde aquí queremos agradecer los días tan maravillosos vividos, que nos han ayudado a descubrir otra forma de vida tan simple, humilde y feliz; dejando siempre de lado el materialismo, egoísmo e individualismo.
Dar las gracias a los niños por ser como son y enseñarnos a vivir así, gracias a las Hermanas tan amorosas de Cochabamba: nuestra adorable Dorita, nuestra querida Amelia, nuestra siempre preocupada Benita, nuestra risueña Sole, nuestra amorosa Chelo (quizá algunos la conozcan mejor como: “La guapa de Escalona”), nuestra adorable María, y nuestra lindísima Nieves. Realmente el ambiente de la casa Provincial de Cochabamba contagia de alegría. Cada vez que íbamos, pasar momentos con las Hermanas significaba aumentar la felicidad, y el amor en nuestros corazones. Siempre tan risueñas, habladoras, curiosas, preocupadas.
Por supuesto, un GRACIAS enorme a María Ángeles, Lucy, Basi y Mari Elfi, por el día a día tan caluroso, por su cariño y su ayuda todo ese tiempo. También a nuestras queridas Feli e Irene en Irpa-Irpa, cada lunes íbamos a dar a apoyo escolar a los niños y de vez en cuando Feli nos deleitaba con su deliciosa tortilla de patatas. Y tuvimos la suerte de conocer también en un viaje relámpago a las Hermanas en Potosí. Jamás olvidaremos a Fuencisla, cómo nos vino a buscar ya entrada la media noche a la parada de nuestro autobús procedente de Uyuni; se nos había quedado el teléfono móvil sin crédito a medio camino y al no poder contactar con nadie ¡no sabíamos que pasaría al llegar a Potosí! Pero ver a Fuencisla a la salida del autobús con su cartel esperándonos fue un rayo de luz.
Por último recordar a las Hermanas de Montero (Santa Cruz) que tanto cariño y servicio desinteresado nos brindaron antes de nuestro vuelo a Madrid.
Bolivia, Hermanas, niños, ¡¡¡ VOLVEREMOS A ENCONTRARNOS!!! Constanza y Almudena
P.D. Siempre hemos tenido algunos malentendidos con la palabra “niños”. Aclarar que utilizamos la palabra “niños” para llamar también a los chicos y chicas de entre 14-18 años.







