Nº 3
¿Qué podemos esperar de la espiritualidad para construir un voluntariado maduro para una sociedad mundial e inclusiva en contextos de globalización?
Hay cuatro indicadores que contribuyen a dar forma a esa energía del espíritu y a concretarlo y hacerle creíble en nuestra cultura y nuestra historia:
La experiencia de dar más de sí:
- Se alimenta de las posibilidades que despierta el tener en cuenta a la otra persona.
- Experimentar que la realidad puede dar más de sí supone entregarse más a fondo.
- Se trata de ampliar los límites, despertar lo escondido, desplegar capacidades.
- Sentimos una común pertenencia a la humanidad cuya supervivencia de la vida dependerá de las relaciones de fraternidad entre los humanos, entre éstos y los seres vivos, y entre los humanos y la naturaleza.
Los pueblos necesitan para caminar potenciales que estén en su interior:
- el potencial profético para saber que el presente puede cambiar y estar abiertos al cambio, recuperando lo positivo del pasado y el futuro posible;
- el potencial sanador para no caer en la queja y la decepción y abrirnos a la esperanza;
- el potencial cantor para mostrar que lo deseado vale la pena y el esfuerzo es proporcional a la belleza del resultado;
- el potencial organizativo para valorar la organización en el caminar colectivo y comunitario.
Si calla el potencial profético, los pueblos se quedan sin vigías; si desiste el potencial curativo, los pueblos se cansan; si callan los cantores, los pueblos se desaniman, y si no hay potencial organizativo, no hay posibilidad de caminar juntos. Los cuatro potenciales anidan en el interior de las personas y de los pueblos como energía social.







