El pasado sábado, 21 de abril, tuvimos un encuentro los y las voluntarias que, vamos a participar en una experiencia de voluntariado este año: Clara y Diana, de Salamanca, Koke, de Madrid, Sara, de Valladolid y Olga, Jose, Almu y Esther, de Burgos. También estuvieron acompañándonos Pepita; Silvia, que próximamente se irá al noviciado a República Dominicana a quien deseamos toda la suerte del mundo por esas queridas tierras caribeñas; Alberto, de la Comisión de Voluntariado y ya, por la tarde, la grata visita de Pablo.
La cita fue a las 10:00 horas en la sede de FASFI, en Madrid. El encuentro comenzó con la sugerencia de Pepita de encender una vela, como un gesto de recuerdo y de acercamiento hacia otro grupo de voluntarias que estaban reunidas, a la misma hora, en San Sebastián con María Jesús.
Siguió una pequeña oración, preparada por Olga y Jose, con una bonita reflexión sobre el cuento de “Pinocho”.
Más tarde, compartimos nuestros deseos, motivos, sueños y alegrías como voluntarios y voluntarias. Continuamos con la lectura, reflexión y puesta en común de un artículo titulado “Jesús de Nazaret Hoy” de José Antonio Pagola.
Durante el descanso, a mitad de mañana, hubo momentos de charla y sonrisas, con el sabor y el calor de un buen café.
Antes de la comida, Pepita nos explicó el manual del voluntariado, los derechos, obligaciones, motivaciones, principios y el carisma de la persona voluntaria de FASFI. También tuvimos la ocasión de tratar cuestiones prácticas de la experiencia de voluntariado como el seguro y otros aspectos organizativos del viaje.
La buena comida estuvo acompañada de experiencias, anécdotas, risas y, hasta una llamada de teléfono a Koke, desde República Dominicana; realmente fue un momento de auténtica conexión a pesar de la distancia física que nos separa.
Después de comer, Juanes nos mandó una “Señal”, en forma de canción, para ponernos nuevamente las pilas y continuar la jornada. Llegó la lectura de un resumen sobre un artículo muy interesante y enriquecedor de Albert Nolan “El servicio a los pobres y el crecimiento espiritual”. Lo trabajamos en dos grupos e hicimos una presentación creativa sobre lo que nos sugería, nos cuestionaba o nos había llamado la atención. Vimos un power point de este artículo y hablamos sobre nuestro contrato de voluntariado.
Finalmente, Pepita nos invitó a definir en una sola palabra nuestra impresión de este encuentro. Y… ¿qué es lo que sentimos?, sencillamente, es maravilloso poder ilusionarnos, compartir, aprender, celebrar, vivir, contar, crecer, contagiar alegría, organizar y preparar desde nuestro corazón esta próxima experiencia de voluntariado y todas las que vengan.
Muchísimas gracias a todos y todas por vuestra participación, alegría y entusiasmo y, sobre todo, a Pepita, a Silvia y a Alberto por vuestra dedicación, trabajo y acogida.
Hasta pronto, nos vemos el próximo día 26 de mayo en el Encuentro del Envío.
Por Almu y Esther Alegre











