FELIZ EXPERIENCIA TAN DESEADA POR TI, MARTA
El día 10 de Noviembre, Barajas se llenaba de muchos sentimientos. Por una parte Marta Martín partía para República Dominicana, era un sueño esperado desde los 16 años. Su familia lo compartía con ella, padres, tíos… y por si faltaba alguien, su tía, Mª Carmen Martín fi, también rebosaba de gozo.
Pero Juana Cubero fi, experimentada misionera y como podemos ver ya con cierta edad, no se dejaba ganar por la alegría de la juventud. Se la veía feliz. ¿Qué habría por dentro? Todos conocemos su entrega. Su familia también estaba allí y Aurora, su hermana, emocionada no pudo contener alguna lágrima. Compartir estas experiencias son un don de Dios.
KOMAN OU YE? (¿CÓMO TÚ ESTÁS?)
El día 12, volvimos a Barajas, esta vez no eran despedidas, llegaban Almudena y Esther del “Valle de Elías Piña” de compartir un mes con nuestras hermanas Yomaris fi e Isabel fi la nueva extensión apostólica.

Algo había en común. LA ALEGRIA¡¡¡ Venían felices de compartir con los niños del” Valle” y con las mujeres su mes de vacaciones. Aquí dejamos su descripción del “Valle”, como no pudieron estar en el Día de Acogida del Voluntariado, dicen que cuando asimilen lo vivido también ellas compartirán con todos su experiencia. BENDITO SEA DIOS QUE TANTO NOS QUIERE.¡¡¡
KOMAN OU YE? (¿CÓMO TÚ ESTÁS?)
Entre Haití y Dominicana, entre el dominicano y el creole, entre las dificultades y la esperanza, entre la escasez y la belleza, entre el trabajo infantil y la ilusión de la escuela, entre la repetición de conceptos y el olvido, entre las supersticiones y la fe, ahí está el Valle.
El Valle frontera, el Valle tierra de nadie, el Valle sin identidad, el Valle sin letras, el Valle sin luz.
Te vas adentrando en el Valle, en sus gentes, en su corazón. Paseando oyes la voz de un niño que chilla: Koman ou ye? (¿cómo tú estás?), sonriendo, respondes: Pa pi mal (bien). Sigues admirando el paisaje, la grandeza de sus montañas; reflexionando, con desconcierto, sobre las normas del Valle. La ley de la fuerza, la norma de la venganza, la piedra en la mano y la picaresca pero, a la vez, el amarre por ayudar a los niños chiquitos a batear, el guardar el chocolate al hermano pequeño, el gesto de traer el paraguas el día de lluvia, el enseñar al compañero a escribir correctamente el 3, el silencio cuando se hace gusanito, el reconocimiento de las emociones cuando se habla de ellas.
Dificultades y avances conviven juntos, caminan de la mano, construyen realidad. Poco a poco, en pequeños gestos, parecen que va calando, como gotitas de lluvia, las enseñanzas de la escuela, las vocales, los trazos, el sonido de la m con sus amiguitas, los números del 1 al 30, las reflexiones, las jornadas del Trato por el buen trato, la lectura de cuentos, los rompecabezas, los juegos, la apertura de la venta comunitaria; y, con esas gotitas de lluvia nos bañamos en la esperanza, satisfacción e ilusión.
Conversando con los niños, te indigna conocer cómo la soledad, la falta de cariño, el desapego se han instalado en sus vidas. Piensas, reflexionas: ¿cómo grabar conceptos en la memoria cuando quizá el olvido es supervivencia? Escuchas las palabras de los chicos, sus canciones, sus sueños en un futuro dibujado con mayor estabilidad familiar. Les recuerdas lo bueno que tienen, la dignidad del ser y, al final, escuchas mési anpil (muchas gracias).
El Valle se va construyendo porque JUNTOS LO CONSTRUIMOS, soñando que el Valle frontera sea Valle de convivencia, el Valle tierra de nadie sea tierra de todos, el Valle sin identidad tenga personalidad, el Valle sin letras sea letrado y el Valle sin energía brille con luz propia.
MÉSI ANPIL (MUCHAS GRACIAS)










