FASFI da la bienvenida y acompaña a las/los voluntarios y goza con el trabajo que éstos comparten con las hermanas.
Este fin de semana pasado ha sido un fin de semana de idas y venidas. Por un lado, la llegada de Paula, Pedro y Marta a España, y por otro lado, la ida de Eugenia e Isabel a República Dominicana.
Pedro, Paula y Marta volvieron con muy buen sabor de boca, el tiempo se les pasó muy rápido, valorando todo lo vivido allí de manera muy positiva, con la “impotencia” de no poder estar allí presente en el terreno, pero sabiendo que hay gente que apuesta por esas comunidades y confiando en que hay esperanza de progreso.
Por la mañana y parte de la tarde se ofrecía apoyo escolar en la Capìlla y en la Escuela, a la vez que se daba un almuerzo o merienda. La tarde que no llovía, pues ha habido bastantes tardes con fuertes lluvias, los voluntarios siempre aprovechaban para hacer visitas familiares, puesto que es ahí, en su casa, donde ves realmente la pobreza en la que viven y te das cuenta lo acogedoras que son todas las familias, brindándote un café, una sonrisa y un gracias por ir. Los sábados se visitaban otras comunidades, a pie por esas montañas rocosas te ayuda a ponerte en la piel de ellos y ellas y valoras más la fuerza que deben sacar cada día y la dificultad para realizar cosas básicas, como ir a por agua, a la Tienda Comunitaria, escuela…
Eugenia e Isabel, nerviosas y con esa incertidumbre de qué se van a encontrar, marcharon al Valle ayer martes. Estarán este mes de Septiembre en el Valle y coincidirán con Iñigo, Maddi y Puerto que se encuentran allí desde agosto, además de con las hermanas Yomarys F.I. y Miguelina F.I.
Ha sido y está siendo muy bueno y fructífero el trabajo que han hecho todas las voluntarias de este verano 2015, y, por supuesto, años anteriores. Todo el trabajo que está haciendo en el Valle no sería posible, no solo por las personas que están allí presentes, sino también por las personas y colegios que desde España colaboran y apoyan, pues es una ayuda fundamental.
“El Valle engancha”, decían los voluntarios, y esperamos que esa solidaridad se siga viviendo desde aquí y se siembren más semillas.








