El terremoto de magnitud 6,2 en la escala de Richter que ayer sacudió el centro de Italia ha dejado ya 247 víctimas mortales, según el último balance de víctimas. Fuentes de Protección Civil han alertado de que la cifra podría aumentar porque todavía hay cientos de desaparecidos.
Al terremoto principal del miércoles, que arrasó con gran parte de poblaciones como Amatrice, Accumoli y Pescara del Tronto, de madrugada han seguido más de trescientas réplicas, la última de 4,7 grados de magnitud en la escala de Richter a una profundidad de 10 kilómetros y a unos 7 kilómetros de la localidad de Norcia.
El alcalde de Amatrice, Sergio Pirozzi, ha declarado que “la mitad de la localidad ya no existe” después del seísmo y asegura que hay mucha gente bajo los escombros, sin aclarar si continúan con vida.
La Conferencia Episcopal italiana anunció una donación, con carácter urgente, de un millón de euros, así como la celebración de una colecta el próximo 18 de septiembre para los afectados en todas las parroquias del país.
El Papa Francisco mostró su dolor y cercanía a todas las personas afectadas por el terremoto, “escuchar decir al alcalde de Amatrice decir que el pueblo ya no existe, y saber que entre los muertos hay niños, me conmueve mucho“, subrayó el Pontífice, quien quiso “asegurar la oración” a todos los afectados, a quienes pidió que “confíen en la caricia y el abrazo de toda la Iglesia, que en este momento desea abrazarlos con su amor materno”.









