El Informe “COVID-19: Una amenaza para el progreso contra el matrimonio infantil”, publicado por UNICEF, advierte que las consecuencias del COVID-19 aumentan el riesgo de matrimonio para las niñas más vulnerables
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, UNICEF publicaba el Informe “COVID-19: Una amenaza para el progreso contra el matrimonio infantil”.
En el informe, se advierte de cómo el cierre de las escuelas, las limitaciones económicas, la interrupción de servicios, así como las propias muertes de los progenitores debido a la pandemia, aumentan el riesgo matrimonio para las niñas más vulnerables, amenazando con revertir años de progreso en la reducción de esta práctica.
Por ejemplo, la inseguridad económica puede conducir al matrimonio infantil como una forma de aliviar la presión financiera sobre una familia. El mismo cierre de escuelas aumenta el riesgo de matrimonio en un 25% al año, según UNICEF.
Según la Organización, “se calcula que 650 millones de niñas y mujeres vivas hoy en día en todo el mundo se casaron cuando eran niñas, y casi la mitad de estos matrimonios se producen en Bangladesh, Brasil, Etiopía, India y Nigeria”.
Los cambios que hemos mencionado anteriormente, aumentan la posibilidad de matrimonio infantil. El Informe calcula que, durante la próxima década, hasta 10 millones más de niñas estarán en riesgo de convertirse en “mujer”, como resultado de la pandemia.
El mundo se comprometía, a través de la Agenda 2030 y del 0DS5 (Igualdad de género) a poner fin al matrimonio infantil para el año 2030. Como herramienta para frenar esta tendencia, la educación es una línea clave.
Proyecto del Internado Santa Cándida María de Jesús en Bangladesh

Bangladesh es uno de los países con los índices más altos del mundo de matrimonios de niñas menores de 15 años. El 65% de las niñas menores de 18 años están casadas. A pesar de que en los últimos años se han propuesto iniciativas legales para acabar con esta práctica, los esfuerzos chocan con obstáculos como la cultura política, creencias y persistencia de perjuicios de género.
El proyecto del Internado Santa Cándida de María Jesús, tiene como herramienta principal para contribuir a la reducción de esta práctica la educación.
Gracias al proyecto, se facilita el derecho a la educación a 80 niñas y adolescentes de pueblos indígenas Garo, a través de una educación integral, que promueve su empoderamiento y la mejora de su calidad de vida la de sus comunidades.
Según un Informe de Human Right Watch “las niñas con formación primaria, secundaria y superior son un 24%, 72% y 94% menos propensas respectivamente a contraer matrimonio que las que no tienen”.







