El papa Francisco pidió este martes a los gobernantes latinoamericanos que inspiren sus leyes en la inclusión y el diálogo para que “la represión, el control desmedido y la merma de libertades” que asolaron la región se queden “en el doloroso recuerdo”. Durante un encuentro con la sociedad civil celebrado en Quito, y en el que participaron desde empresarios a comunidades indígenas, Jorge Mario Bergoglio pidió que el crecimiento económico llegue a todos “y no se quede en las estadísticas macroeconómicas”
Jorge Mario Bergoglio dijo que en Ecuador como en muchos otros países latinoamericanos tienen por delante problemas de gran calado – “la migración, la concentración urbana, el consumismo, la crisis de la familia, la falta de trabajo, las bolsas de pobreza”—que provocan grandes tensiones y constituyen una amenaza a la convivencia.
“Nadie puede quedar excluido”
El Papa alertó sobre la situación desesperanza de muchos jóvenes que ni estudian ni trabajan y que son arrojados a “la tristeza, a la depresión, el suicidio o a enrolarse en proyectos de locura social”. Bergoglio pidió –como ya hizo recientemente en su encíclica sobre ecología—un cambio radical de valores: ” Lo que somos y tenemos nos ha sido confiado para ponerlo al servicio de los demás, nuestra tarea consiste en que fructifique en obras de bien. Los bienes están destinados a todos, y aunque uno ostente su propiedad, pesa sobre ellos una hipoteca social”.
Unos momentos antes, el Papa mantuvo un encuentro con el mundo de la educación en la Universidad Pontificia de Ecuador. Bergoglio preguntó a los educadores: “”¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy?”. A los jóvenes universitarios les dirigió una pregunta retórica para pedirles que sean solidarios con quienes no tienen tantas oportunidades: “¿Saben que este tiempo de estudio, no es sólo un derecho, sino un privilegio que tienen?”
Francisco pidió que la posesión de un título universitario no fuese exhibido “como sinónimo de mayor estatus, dinero y prestigio social”, sino como un signo de responsabilidad hacia “frente el cuidado del más pobre, frente al cuidado del ambiente”.








