Ayer comenzó el Sínodo de la Familia, FASFI pide que oremos para que todos/as los que participan, sean valientes y ejerciten las dos actitudes que Francisco les solicita. Y oremos especialmente por el Papa que no rehuye los conflictos, sino que en actitud de búsqueda, intenta dar respuesta a los problemas más acuciantes de la Iglesia y de la Sociedad.
(José Manuel Vidal).- 253 personas, de las que 191 son obispos, reunidos en torno al Papa, dan comienzo al Sínodo de la Familia. Se respira el ambiente de las grandes ocasiones. Francisco sonríe y saluda sin parar. Y, en su intervención, corta y clara, invita sin rodeos a que los sinodales “hablen claro” y con total libertad. Sólo les pide dos condiciones: “Hablar con parresía y escuchar con humildad”. El Sínodo comienza a caminar sin tabúes ni cuestiones cerradas. Con la total libertad de los hijos de Dios.
El primer saludo a la asamblea es el del cardenal de Barcelona, Lluis Martínez Sistach.
“Nuestro trabajo sinodal es un servicio evangelizador”
“El papa nos ha convocado para reflexionar y debatir sobre los desafíos de la familia en el contexto de la evangelización y para realizar este deber el apóstol Pablo nos pide que nos dejemos iluminar por el Espíritu Santo por el bien de la parejas y las familias”.
Y tras la oración, el saludo del cardenal Ving-Trois, arzobispo de Paris, que le agradece el hecho de que potencie la sinodalidad.
“Que estos trabajos sean conducidos por el Espíritu Santo y que nuestra participación corresponda a sus expectativas y a las de la gente”
Interviene, a continuación, el Papa
“Cordial bienvenida a este encuentro y os agradezco de corazón vuestra asistencia”
“Gracias a todas las personas que trabajaron los textos y los trabajos de esta asamblea”
“Gracias a todos por vuestra presencia y participación, que enriquece la colegialidad y la sinodalidad por el bien de la Iglesia y de la familia”
“Hay que decir todo lo que se siente con parresía”
“Y escuchar con humildad y acoger con corazón abierto lo que dicen lo hermanos”
“Hablar con parresía y escuchar con humildad”. “Con estas dos actitudes se ejercita la sinodalidad”










