El día 17 de octubre de 2010, en Roma, el Papa Benedicto XVI proclamaba que Cándida María era Santa, es decir, que había vivido de tal manera que la Iglesia la proponía como modelo y como espejo en el que mirarnos, para vivir desde la fe una vida plena, una vida con sentido.
Ella fue una mujer entregada a los más necesitados, a los empobrecidos… en definitiva, una persona comprometida en el mundo en el que le tocó vivir.
Hoy, 17 de octubre de 2012, se van a realizar en España múltiples actividades para conmemorar el día Internacional para erradicar la pobreza en el mundo. ¿Qué actos realizaría ella que decía con frecuencia “Donde no hay sitio para mis pobres, no hay sitio para mí”?
Santa Cándida vio, oyó, escuchó y respondió con presteza y generosidad: “Yo…, sólo para Dios”.
Y a nosotros hoy nos invita a interiorizar lo que oímos:
Mientras unos pocos poseen cantidades insultantes de dinero, otros muchos sobreviven a duras penas sin apenas nada. Erradicar la pobreza es uno de los Objetivos del Milenio, no en vano una de cada cuatro personas es pobre, con los problemas añadidos que esto conlleva,
Nos invita a interiorizar lo que vemos:
Gente parada, jóvenes con problemas, padres de familia en la cola de Cáritas,
y también lo que vivimos:
más de 1000 millones de personas en el mundo subsisten con menos de un dólar por día.
Malala Yousuzfai es una niña paquistaní de 14 años que, a pesar de su corta edad, ha sufrido un brutal atentado por parte de individuos talibanes, simplemente por defender el derecho de las niñas a ir a la escuela.
La MADRE CÁNDIDA nos enseña que una santa no nace, sino que se hace. Su vida de santidad se fue configurando a lo largo de 67 años. Vivió con sencillez hasta el final y por eso pudo proclamar: “Cuarenta años de vida religiosa y cuarenta años todos para Dios”.
Comisión de Apadrinamientos








