En el Día Internacional del Voluntariado, felicitamos a TODOS nuestros voluntarios/as, especialmente a las que han vivido su voluntariado en el año 2014.
Felicitamos a todos los colaboradoras/es que desde las Delegaciones son voluntarios reales de la Fundación: “Ayuda Solidaria Hijas de Jesús“.
FELICIDADES Y GRACIAS
Os ofrecemos la reflexión de lo que es ser voluntaria/o de una de ellas.
REFLEXIÓN DE UNA PERSONA VOLUNTARIA
Ser voluntario/a es pensar y vivir de otro modo, hace referencia a la toma de conciencia de las desigualdades que se dan en nuestro mundo y cómo podemos formar parte de la solución a esas desigualdades, construyendo el camino hacia la igualdad. Esto significa, que algo en tu interior no te permite permanecer pasivo ante las injusticias que se producen, si no que te impulsa a promover un cambio que resulta necesario.
Ser voluntario/a es integrarse en una acción organizada, no es un gesto o acción individual sino colectiva, tampoco puntual si no que permanece a lo largo del tiempo, no en el sentido en que se desarrolle durante un tiempo determinado, más bien significa que nuestro voluntariado se engloba en una acción transformadora que se proyecta y va creciendo con el tiempo y con la suma de nuestras aportaciones. Esta acción transformadora alcanza todos los niveles: nuestra propia vida y entorno.
Ser voluntario/a es, sentir, tener la real convicción de que es posible lo que para muchos es una utopía, un mundo donde las palabras desigualdad, pobreza, exclusión se cambien por otras como igualdad, prosperidad, integración…
Ser voluntario/a es cargar la voluntad de acción y la acción de determinación transformadora, es imprescindible mantener una actitud abierta hacia las realidades con las que trabajamos, es en el terreno donde realmente conocemos la situación en la que se encuentran los más desfavorecidos y las limitaciones que encontramos al llevar a cabo esa acción transformadora. De igual modo, hay que ser fuerte para no cesar en nuestro empeño y considerar nuestra aportación como una pequeña parte de un gran todo que conduce a la transformación.
Ser voluntario/a es pisar a fondo en la tierra de la exclusión para conocerla, saborearla y responder con conocimiento de causa, lo que requiere un conocimiento teórico previo que conformará la base para implicarnos y trabajar con y para la gente, más importante aún al tratarse de colectivos tan vulnerables y con una cultura que difiere tanto de la nuestra. Esto nos ayudará a sumergirnos en su cultura y su entorno, algo totalmente necesario para realizar una labor eficiente centrada en la persona.












