Hoysábado 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas y Desplazadas y desde Entreculturas quieren dar voz a los millones de niños y niñas que viven situaciones de conflictos armados, huyen de ellos y que no tienen derecho a la infancia, a través de la campaña Noland: derecho a jugar, sin jugarse la vida.
Ghada es una niña de 13 años, nacida de Aleppo, Siria. Debido a la guerra que se vive en su país desde hace más de cuatro años, Ghada y su familia se vieron obligados a abandonar su hogar y huir en busca de seguridad y protección hacia Líbano. Un país con 4 millones de habitantes que está acogiendo en la actualidad a 1.200.000 refugiados sirios. Un ejemplo de hospitalidad y esperanza.
De un día para otro, de una hora para otra, Ghada dejo atrás la que estaba siendo su vida. Su casa, sus amigos, sus recuerdos, su escuela, sus libros, su infancia.
La historia de Ghada bien podría ser la historia de los más de 25 millones de niños y niñas que se encuentran en situación de refugio o desplazamiento.
A estos 25 millones tenemos que sumar los 230 millones de niños y niñas que, aunque no son refugiados o desplazados, viven en zonas de conflicto, jugándose la vida diariamente o cayendo en redes de reclutamiento de menores soldado para la guerra y otros abusos a los derechos más fundamentales de la infancia.
Actualmente en África se concentran ocho conflictos armados que han provocado hasta ahora el desplazamiento de más de 14 millones de personas. Tan solo en Sudán del Sur, más de un millón de niños y niñas no han conocido otra realidad que la de las zonas de desplazamiento y los campos de refugiados.
Esta realidad no puede dejarnos indiferentes. No podemos permitir que estos millones niños y niñas pierdan su derecho a ir a la escuela, su derecho a jugar en libertad, su derecho a vivir en paz, en definitiva, su derecho a ser niños. Toda una generación de niños, niñas y jóvenes no puede quedarse sin educación; por qué la educación es clave para que puedan recuperar su dignidad y sus derechos. Estos niños deben urgentemente volver a la escuela, volver a jugar, a soñar, a aprender en un clima de protección y paz.
Hay que defender el papel de la educación en la construcción de la paz. En los contextos de conflictos armados hay que poner un especial énfasis en garantizar la equidad en la educación, especialmente para las niñas y los colectivos más vulnerables.
Es urgente que la educación sea considerada un pilar clave de la acción humanitaria y que se destine la financiación adecuada para ello. La cooperación española debe aumentar su presupuesto de ayuda humanitaria, que ha sufrido un drástico recorte en los últimos años, asignando recursos para educación en emergencias. También debe frenar los recortes en ayuda oficial al desarrollo en general y en educación básica (en torno al 1% de la ayuda oficial al desarrollo, muy lejos del 8% recomendado).
Este 2015 es año clave en la configuración de la nueva agenda de desarrollo global, hay que redoblar los esfuerzos para que la educación sea una prioridad en las mismas y el derecho a una educación de calidad sea garantizado para todos los niños y niñas sin importar sus circunstancias.
Para tener más información de la Campaña de Entreculturas sobre las Personas Refugiadas y Desplazadas, pincha aquí








