¿A QUIÉN ENVIARÉ?
Describir lo vivido en el encuentro de Acogida de los voluntarios el 24 de Noviembre en la Casa Interprovincial es difícil. Lo es, por que compartimos la experiencia de Vida que llevamos y recibimos; y compartir experiencias es algo que casi nunca se puede traducir en palabras.
Comenzó el día con la Conferencia de Mª Luisa Berzosa, a la que agradecemos su presencia, su entusiasmo y el contenido de la misma.
Después por turnos fuimos desgranando lo vivido en los distintos Países. Os podemos decir algo, pero los sentimientos y los cambios interiores son un proceso que sólo los que lo vivimos podemos penetrar en él.

Olga y José Mª, Cristina G., Garazi, Mara, Ana, Clara, Diana, María, Víctor, Ilaria, Puerto, Antonio, Carmen, Miguel Ángel, Cristina M., Marina, Almudena R. Constanza, Sara, Ángela, Esther, Almudena A, Mª José y Alfonso.
¿Has amado? No hay otra pregunta para hacer Reino. Y todos mostraremos nuestro corazón lleno de nombres.
La experiencia de voluntariado ha sido un celebrar la VIDA con cada persona con la que hemos compartido y disfrutado algo…
Descubrimos que la M. Cándida, nos esperaba en cada lugar. Ella que no salió de España.
Lo cotidiano nos fue transformando y pasamos del “querer hacer” a “querer estar” con la gente.
Nos ha hablado la alegría de las Hermanas y su entrega. Nos han hecho descubrir en las distintas partes de Latinoamérica una Iglesia viva y diferente a través de sus vidas. Hemos descubierto mujeres que están dando vida; “su vida de forma literal”.
La acogida ha sido tan buena que en cada lugar hemos encontrado nuestra casa.
Al volver, hemos descubierto que el corazón se nos ha hecho más grande y que en él, nos cabe cada vez más gente.
Terminamos el día con una Celebración, que había preparado el equipo de Pastoral juvenil vocacional. Agradecemos su colaboración y el que nos acompañaran todo el dia. Compartimos la Palabra de Dios:” Vosotros sois la luz…” Y fuimos encendiendo nuestras pequeñas velas compartiendo dónde nos sentíamos llamados/as a ser luz, ahora y aquí.
En el Padrenuestro final abrazamos a toda la humanidad, especialmente a los niños, jóvenes y mujeres en los que Él, a través de la experiencia se nos había hecho el encontradizo. Y también a aquellos a los que desde ahora somos enviados.
El certificado que nos entregó la Comisión de Voluntariado es un signo de que el Reino está entre nosotros.














