ARABIA SAUDITA. Población: 30.193.000 h. Porcentaje de mujeres en el parlamento: 0,1 %
Mujeres en el ‘parlamento’ saudí
La decisión del rey Abdulá de Arabia Saudí de admitir por primera vez a mujeres en el Consejo de la Shura tiene una importante significación simbólica, pero, a efectos prácticos, es bastante irrelevante. Aunque pueda parecerse a un parlamento, el Consejo de la Shura no es un órgano ejecutivo con poder real, sino una institución meramente consultiva que se limita a asesorar sobre nuevas leyes. Sus integrantes, además, son nombrados por el propio rey, con lo que no es probable que las mujeres designadas (un total de 30, la quinta parte del nuevo Consejo) tengan un perfil especialmente reivindicativo o reformista. La medida, en cualquier caso, ha sido suficiente para que los clérigos conservadores del país hayan puesto el grito en el cielo.
Para entender mejor el funcionamiento de los órganos de poder saudíes es importante recordar que el rey y su familia detentan un poder prácticamente absoluto, solo limitado por la ley islámica (sharia). Existe un Consejo de Ministros para dirigir las políticas gubernamentales y desarrollar las actividades burocráticas, pero sus miembros son elegidos por el monarca y responden ante éste. La mayor parte de los ministerios y de los altos cargos del Gobierno están ocupados por miembros de la familia real. En Arabia Saudí no hay partidos políticos reconocidos legalmente y las elecciones son solo locales.
En este contexto, el Consejo de la Shura difícilmente puede ser considerado como un parlamento democrático del que emanan leyes, ni sus componentes, hombres o mujeres, como la representación de la voluntad del pueblo. La propia admisión de estas 30 consejeras es más una especie de concesión que el reconocimiento de un derecho. El rey, además, ha impuesto límites: la cuota femenina no puede exceder el 20%. Y entre las designadas hay dos miembros de la familia real. Las nuevas integrantes del Consejo entrarán a la sala principal por un acceso diferente al de los hombres, se sentarán separadas de éstos por una barrera y deberán llevar el velo que deja solo los ojos al descubierto (niqab), con lo que no será sencillo identificarlas.
Aún así, la medida ha sido valorada como positiva por quienes ven en este gesto un nuevo signo del tímido avance del papel de la mujer en la sociedad saudí que estaría impulsando en los últimos tiempos el monarca, un anciano que este año [2013] cumplirá 90 años. En 2011, Abdulá anunció, por ejemplo, que las mujeres podrán votar y ser elegidas para ejercer cargos en los próximos comicios municipales de 2015, y hace unos años, en 2009, autorizó por primera vez que hombres y mujeres compartiesen las aulas de una universidad.
Una de las nuevas miembros del Consejo, Thuraya al Arrayed, dijo a la BBC que su presencia en la Shura puede “ayudar a cambiar la opinión de los saudíes sobre las mujeres”. “Es una ocasión histórica, y me siento honrada de formar parte de ella. Si funciona, si resulta ser positiva, contribuirá a modificar actitudes preocupantes sobre la participación de las mujeres y de su participación en los asuntos generales del país”, añadió.
De momento, la parte de la sociedad a la que se supone que representan no puede conducir y necesita el permiso de un “guardián” masculino para poder trabajar, viajar al extranjero, divorciarse, ingresar en un hospital público o abrir una cuenta bancaria.
Para la reflexión, acción y oración
Las mujeres manifiestan más preocupación por el medioambiente, apoyan más las políticas favorables a este y votan por líderes que lo defienden (p. 69). La conclusión es clara: allí donde las mujeres participan en las cuestiones de gobierno, allí hay más sostenibilidad y equidad y, por ende, mayor desarrollo humano.
He aquí otra llamada de atención a la Iglesia Católica en su forma de gobierno. ¡Lo que nos estamos perdiendo en la Iglesia excluyendo a las mujeres de la toma de decisiones!
Por lo demás, ni la mujer sin el hombre ni el hombre sin la mujer, en el Señor. Porque si la mujer procede del hombre, el hombre, a su vez, nace mediante la mujer. Y todo proviene de Dios.(1 Co 11, 11-12)
ORACIÓN
Dios Trinidad,
unión sin confusión, plenitud de amor,
tú que nos has creado a hombres y mujeres
a tu imagen y semejanza,
ayúdanos a ser como tú.
Que también nosotros seamos Uno en el amor.









