fue un regalo para mí la jornada vivida con todos vosotros …salí con el corazón ampliado por las ricas experiencias compartidas.¡mil gracias! seguimos alimentando nuestros vínculos que nos refuerzan.abrazos y hasta Roma!Maria Luisa.
RE-CORDAR
Encuentro de Voluntarios – FASFI – Madrid 24 Noviembre 2012.
Estoy muy contenta de que mis hermanas, Pepita y el equipo, me hayan pedido preparar algunas reflexiones para compartir con vosotros, no solamente porque me gusta poder dar y recibir experiencias y posibilidades que todos tenemos, sino porque creo profundamente en el voluntariado como servicio y colaboración en nuestro mundo con la idea de mejorarlo, de entregarlo a las futuras generaciones con mayor dosis de humanidad, de paz , justicia y otros valores que vamos poniendo entre todos.
Voy a hablar con mujer cristiana, consagrada en esta congregación de las Hijas de Jesús hace ya muchos años, por tanto mis reflexiones tienen –no puede ser de otro modo- este trasfondo, pero también con la acogida cordial y totalmente respetuosa de otros credos religiosos, filosóficos, políticos, es decir, desde la enorme riqueza que es la variedad de los seres humanos. Quisiera que mis reflexiones fueran inclusivas, no excluyentes, sino receptivas y permeables a otros puntos de vista.
Desde la fe cristiana creemos que Dios camina con nosotros en la historia y desea que en cada etapa de la misma hombres y mujeres demos nuestro aporte para mejorar la sociedad que nos toca vivir; y que esa mejoría tiene que ver con el sueño de Dios para todos los seres humanos, de sembrar valores como justicia, paz, amor, es decir, hacer un mundo más humano y esto también sin exclusiones, todos hijos de un mismo Padre y Madre y hermanos entre sí. Y en esta búsqueda de humanidad coincidimos y nos encontramos con sueños comunes en la diversidad.
Y para comenzar podría ayudarnos, ayudarme a mí que no os conozco, decir una palabra-símbolo de la experiencia vivida; sé que luego la vais a compartir con mayor amplitud, ahora solamente expresar espontáneamente algo cuando yo pienso en todo lo vivido este verano como voluntario-a, un color, una flor, un paisaje, una estación del año … que me refleje lo que traigo en el corazón.
Después de la escucha ofreceré algunas pinceladas que puedan ayudarnos para seguir dialogando y sobre todo para seguir viviendo al aire de la solidaridad, con el talante del voluntariado …
Mi charla tiene estos puntos que aparecen en el esquema entregado:
- Mirar con los ojos del corazón
Es un examen de lo vivido, re-cordar: volver a pasar por el corazón. Partimos de la conocida frase de El Principito: solo se ve bien con el corazón …No es lo mismo ver que mirar, hay gente que mira pero no ve, hay gente que ve pero no mira. Traspasar las apariencias. Saber que el otro/a es un ser humano que tiene su dignidad, no importa el color, la lengua, el país de donde viene, la cultura …
Cuando desarrollamos un voluntariado estamos adoptando un estilo de vida porque el Voluntariado no es un tiempo que yo doy, una experiencia puntual que vivo, sino que tiene su permanencia en mí; primero me cambia el interior porque la mirada captada con los ojos se dirige hacia el corazón; ya no volvemos a casa igual que cuando salimos; nos hemos cruzado con otros ojos, otros rostros …otras sonrisas, hemos escuchado otras palabras, otros sonidos que quizá nos sorprendían … mientras hablo podéis ir recordando esos gestos, esas caras, esas fotos …ya han quedado impresas no solamente en la retina, sino en el corazón, es decir, han marcado nuestras vidas, nos han dejado una huella …
No basta mirar ni ver, hay que interiorizar lo visto y mirado; hay que dejar que penetre nuestra entera persona, que no sea solamente mi cabeza que quizá hace discursos demasiado racionales, sino dejar que esas imágenes se hagan parte de mí, las asimile de tal modo que me vayan configurando como hombre, como mujer, de modo distinto.
Se puede pasar por la experiencia, se puede pasar de la experiencia … solamente cuando asimilamos las experiencias vamos adquiriendo esa sabiduría que da la vida, que no es de saber y almacenar cosas y títulos sino de saborear, es la sabiduría de la biblia, original del verbo latino sapere, podríamos decir, exprimir hasta el jugo de las cosas, de las experiencias.
Y así podemos preguntarnos, ¿qué sabor me ha dejado este tiempo vivido en Santo Domingo, en Bolivia, en Filipinas…. cada uno donde haya estado … qué experiencia me ha aportado, qué mensaje me he traído en mi mochila.
También puede sucedernos que después del sueño cumplido, de las expectativas puestas en la experiencia, ésta no ha resultado como esperábamos…quizá nos frustramos, nos desanimamos; pero nada de lo entregado se pierde, ya es una semilla sembrada que dará su fruto aunque quizá no lo veamos …
Quizá nos sucede como al grupo de discípulos en Emaús que narra el evangelio. Viven con Jesús ven todo lo que hace, pero como las cosas no suceden como ellos esperaban, se frustran, caminan sin esperanza, con tristeza, les cuesta volver a lo vivido, como si no hubiera existido, hasta que con la presencia de Jesús se les abren los ojos interiores y dicen “¿no sentíamos arder nuestro corazón?” ¿cómo es que no nos enterábamos de que algo grande estaba sucediendo? ¿qué se lo impedía?: la ceguera del corazón, el ver pero no penetrar las apariencias.
- Dejar que mi corazón se afecte
Seguimos con El Principito: lo esencial es invisible a los ojos. Vamos a penetrar esa vivencia que nos hemos traído, porque solamente desde la superficie no se leen las experiencias humanas. Debemos entrar más al fondo. Cuando yo me mirado y he visto otros rostros, ¿qué sentimiento se ha producido en mí? ¿qué cambios he notado por dentro? ¿he dejado afectar mi corazón? …
Lo que vemos no nos cambia por sí solo, esa mirada necesita ser registrada, grabada en el corazón donde se dan todos los movimientos que nos cambian; no nos cambian las ideas, nos cambian los afectos; si yo abro mi corazón a lo que veo seguro que noto que algo se mueve por dentro … pero tengo que dejarme afectar, es decir, mover; si permanezco duro, insensible, frío, o peor aún, me pongo una coraza para no sentir, entonces puedo pasar por las experiencias pero éstas no dialogan conmigo porque no me lo permito.
A veces tenemos miedo a nuestra corazón, a nuestra afectividad, a nuestra sexualidad, no sabemos manejar bien ese don maravilloso de amar y ser amados y ponemos barreras por temor que matan lo más rico que hay en nosotros, que es la afectividad.
Cuando soy capaz de sentir ternura, amor, compasión, solidaridad, ayuda, fraternidad, apoyo, cuando veo y siento que otros y otras comparten de lo poco que tienen, cuando me considero autosuficiente, muy formado, con muchos títulos académicos y alguien sin formación, sin estudios, me dice algo “sabio” en sentido bíblico, algo que es producto de su vida amasada, ¿qué me pasa? ¿qué me ha pasado en la experiencia? ¿qué me sigue pasando? … ¿qué cambios experimento?. Dejo que la “novedad” me cambie por dentro, no novedoso como original, llamativo, espectacular, sino nuevo en el sentido de que nunca lo había pensado, de que nunca me había pasado y esa novedad viene de donde menos lo espero, entonces mi corazón se altera.
También el cambio, la alteración puede venir de la comparación: cuando veo solamente mi realidad, veo el mundo solamente a través de mi ventana, me parece la única visión y la mejor, pero cuando me asomo a otras ventanas, se me abren otros horizontes y entonces puedo seguir valorando lo mío pero sin creer que es la única visión, sino que hay otras iguales o mejores; o distingo que en mi realidad –llámese país, cultura, costumbres, etc- hay cosas positivas y negativas, como en las demás y entonces estoy más preparada para el diálogo, para ofrecer y recibir, para no abslutizar lo mío sino relativizarlo, aún valorándolo, para enriquecerme con lo nuevo y distinto.
- Para tejer sueños que se realizan
En la espiritualidad ignaciana decimos que los deseos son muy importantes porque nos permiten soñar, nos dinamizan, nos proyectan, si no tenemos deseos debemos pedir deseos de desear; una persona sin deseos es como sin futuro, se queda y permanece estática; los sueños, las utopías nos empujan hacia lo imposible, como dice Galeano, para qué sirve la utopía, para seguir buscándola porque nunca se alcanza.
En el mundo que hoy vivimos ser soñadores es igual a ser quijotes, un poco ilusos; pero creemos que lo no material, lo espiritual, lo afectivo, la poesía, todo lo que vamos desarrollando con el hemisferio derecho de nuestro cerebro, el juego, lo lúdico, no solamente está lleno de sentido sino que nos sostiene y mantiene en esta vida a veces violenta, injusta, con crisis personales y sociales.
El deseo, el sueño, también va acompañado de la alegría, del buen humor, de saber mirar la cara positiva de la vida, la botella media llena y no siempre medio vacía … Ser soñadores no es ser ilusos, pisamos la tierra, tomamos contacto real y concreto con el sufrimiento, con la injusticia, con la miseria, con el analfabetismo … con tanto dolor y sufrimiento como vosotros también habéis percibido y sin embargo creemos que es posible otro mundo, soñamos con ello y nos empeñamos.
Ser ilusos sería creer que todo cae del cielo, llovido, sin nuestro esfuerzo; ser soñadores que llevan adelante sus sueños es ser coherentes en esperar un mundo distinto pero implicándonos en él.
Este tejido se hace en red, en grupo, en comunidad, sumándonos con otros y otras, en la riqueza de sus diferencias culturales, políticas, religiosas, en el fondo es dar y compartir gratuitamente lo que he recibido gratis, como regalo, sin méritos propios.
- Sueños que hacen un tejido consistente
¿Qué elementos pueden ayudarnos para ello?
Se me ocurren algunos medios que ofrezco por si pueden ser útiles, aunque estoy segura de que ya lo estáis aplicando:
- Formación permanente, continuar abriendo mis ventanas a otros mundos, con lecturas, con búsqueda de contactos, con investigaciones
- Dejarme acompañar, confrontar, ser objetivado por otra persona en mis sueños y proyectos
- Comunicación entre nosotros, crear por ejemplo un foro, en internet o usar la web dela FASFIpara seguir en contacto, volcar nuestras experiencia, animarnos mutuamente, buscar juntos, hacer una comunidad de comunicación virtual, publicar nuestros escritos y seguir comunicándonos con las personas a quienes hemos conocido y acompañado
- Seguir educándome y educar a otros, distinguiendo las cosas relativas de los valores esenciales, para dar pleno sentido a mi servicio
- Buscar espacios y experiencias también de voluntariado en los propios lugares para que nuestra vida tenga ese aire, ese talante de voluntariado, de ser voluntario/a más allá del hacer concreto
- No cortar los vínculos que hemos establecido porque eso nos ayuda a seguir en nuestra propia realidad con el sentido de la experiencia que nos trajimos.
Vamos a terminar leyendo dos poesías que se refieren a todo lo dicho. La poesía nos conecta más directamente con el corazón, alimenta el hemisferio derecho de nuestro cerebro donde se aloja lo lúdico, lo simbólico, nuestros afectos, -como decíamos antes- y nos empuja a seguir soñando con los versos del poeta pone palabra a nuestras experiencias más hondas.
Mario Benedetti poeta uruguayo, que ha muerto hace 3 años y el español León Felipe, fallecido en 1968, ambos sufrieron el exilio pero no renunciaron a sus sueños de seguir escribiendo y volcando la fuerza de su inspiración en los versos que conservamos.
No te rindas – Mario Benedetti
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
porque cada día es un comienzo,
porque ésta es la hora y el mejor momento,
porque no estás solo,
porque yo te quiero.
Romero – León Felipe
Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero … sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.
¡Muchas gracias!
María Luisa Berzosa fi








