- Vivimos una crisis generalizada que ha convertido en vulnerable a la mayoría. La migración es un calidoscopio a través del cual se palpa toda la pobreza y vulnerabilidad de la sociedad.
- Los inmigrantes vienen soñando un mundo mejor y se encuentran con sufrimientos, discriminación y rechazo.
Hay muchos proyectos de ayuda a inmigrantes que se topan con dificultades reales, con la falta de seguridad y para situarse como ciudadanos. Ellos suplen los defectos demográficos de Europa, trayendo más vida y contribuyendo al desarrollo de la sociedad.
La migración repercute al interior de las familias produciendo un choque generacional.
- Las Hijas de Jesús necesitamos tomar postura ante la realidad de las migraciones y defensa de los derechos humanos desde el evangelio, la doctrina social de la Iglesia y nuestro carisma que nos piden poner todo nuestro empeño para que las relaciones sociales sean de hijos e hijas, hermanos y hermanas.
Somos hijas de una madre inmigrante y empleada de hogar.
Estamos presentes en la realidad de la inmigración, pero necesitamos cambiar nuestra manera de “trabajar”: dejar de hacer “por” y “para” y empezar a trabajar “con”, dejándolos implicarse y ser protagonistas de su propio proceso.
Necesitamos generar espacios de cercanía y solidaridad; necesitamos trabajar en red.
Es necesario favorecer y promover una cultura de la inclusión y la integración.
ILUMINACIÓN:
1. Todos somos migrantes no sólo como miembros de la humanidad sino también como ciudadanos de pueblos con historia migratoria.
2. La tierra es de Dios, nosotros no somos sus dueños.
3. Dios siempre acompaña el camino de la vida y la libertad. Nosotros también queremos acompañar, escuchar, compartir, dialogar con los otros.
4. Conciencia de que somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos. Esto implica “fraternizar” nuestra vida, “pensar con los pies” y “pensar con el corazón”.
5. La Palabra de Dios ilumina la vida pero es fundamental la clave desde dónde la leemos y escuchamos.
6. La Iglesia elabora su doctrina social a la escucha de la realidad socio-política, vivida también en las comunidades, iluminada y reflexionada desde la Palabra.
7. A Juana Josefa (Cándida María de Jesús) salir de su tierra le hace crecer en sensibilidad y revela su corazón solidario; su fe en el Padre y las hermanas la llevan a tender puentes con gestos concretos capaces de transformar la vida.
PROPONEMOS COMO LINEAS DE ACCION:
1. Dar pasos hacia un mayor conocimiento de la realidad; la sensibilización y profundización en el fenómeno migratorio.
2. Unirnos en red con otros colectivos de derechos humanos para aprender de ellos, ayudarnos a quitar miedos, superar estereotipos y denunciar injusticias en todos los ámbitos: educativo, laboral, sanitario, etc.
3. Comprometernos más en trabajar la identidad, la búsqueda de trabajo, la enseñanza del idioma…
4. Promover encuentros interculturales a nivel local; buscar espacios donde favorecer una conciencia hacia una sociedad integrada.
5. Que la Provincia se implique más, afectiva y efectivamente, en la concientización en el campo de la inmigración: empadronamientos, contratos, mediaciones, etc.
6. Importancia de trabajar en red.
7. Consciencia y conocimiento de los múltiples grupos y personas que trabajan en el ámbito de la inmigración.
8. Imagen de la rueda: cuanto más profunda es la experiencia de Dios vivida en cada religión, más cerca está una religión de las otras.
9. Hay que desmontar prejuicios y tener argumentos desde la realidad, la razón y el corazón. Necesidad del discernimiento.
10. Hay que pasar de “trabajar para” a “trabajar con”. Ver al inmigrante como igual, no como víctima.
11. Importancia de cuidar nuestro lenguaje: revela nuestra manera de pensar y de sentir y , a veces, es muy excluyente (desmontar estereotipos).
12. Las trabajadoras domésticas son “poderosas” (capacitadas), a veces tienen más formación de la que aparece.
13. La inmigración como profecía denuncia la exclusión y es una oportunidad para soñar un mundo nuevo de justicia y solidaridad.















