El Día de la Mujer Rural tiene como objetivo el reconociendo del papel de la mujer en el desarrollo, la seguridad alimentaria y la pobreza.
Mari Carmen Caballero (FI), nos escribe un año más sobre el proyecto “Mujeres que tejen vida”, en Barrio Lindo, a través del cual se realizan actividades de formación en artesanías para un grupo de mujeres rurales, con el objetivo de vender posteriormente los productos realizados y promover el empoderamiento y la independencia económica de estas mujeres.

Desde Barrio Lindo:
Una vez más queremos compartir lo que vivimos en el grupo Mujeres que tejen vida, un grupo que va creciendo y fortaleciéndose, no solo porque aumenta el número de participantes sino porque aumentan también los talleres y los deseos de aprender cosas diferentes.
Empezamos con tejido y seguimos tejiendo, con técnicas diferentes, a crochet, a máquina… y en todo tejemos amistad, tejemos sueños, tejemos ayuda mutua, tejemos compromiso, tejemos responsabilidad, tejemos vida compartida. Y con todo eso crecemos en nuestro ser de mujer y en sentirnos comunidad.
Todas las mujeres del grupo han venido del campo, sus primeros años los han pasado ayudando a sus familias y con pocas posibilidades para una escolarización plena, tenían que compartir la ayuda en la casa, el trabajo del campo y pastar ovejas, con la escuela. Al venir a Potosí, algunas con pareja e hijos, no tuvieron la posibilidad de seguir estudios ni otros aprendizajes.
El grupo Mujeres que tejen Vida ha sido para ella una puerta abierta a otro mundo, a otras posibilidades que agradecen y valoran. Hasta 23 mujeres pueden contar historias muy parecidas, de infancias con situaciones nada fáciles.
Ahora con el taller de Alfabetización muchas de ellas ya han comenzado a leer y escribir, poco a poco, pasito a pasito, pero con mucho entusiasmo y alegría. La hermana Basilia, que es la que las acompaña, va casa por casa, como ven la enseñanza es totalmente personalizada. Lo más bonito es que en las casas no están solas, allí están sus hijos que animan a las mamás y al mismo tiempo son ayudados en sus tareas escolares. En tiempos de pandemias y sin medios para seguir virtualmente las clases lo tienen muy difícil y agradecen mucho esta ayuda.
Desde la altura de Potosí, más de 4000 m sobre el nivel del mar, un grupo de mujeres felices y agradecidas caminan unidas tras sus sueños de conseguir esas “herramientas” que necesitan para hacerlos realidad, una vida más plena para ellas y sus familias, una independencia, capacitarse para ayudarse y ayudar.
Muy agradecidas por la ayuda que reciben de FASFI para hacer esto posible y poder seguir soñando en grande.
Creo que la Madre Cándida está muy feliz al contemplar este grupo de mujeres, ella decía: “ME GUSTA QUE ESTÉN FELICES” de seguro que cada una de ellas está feliz y así lo expresan con sus caras y con sus palabras.
Mª Carmen Caballero FI
Potosí – Bolivia







