Madrid es, junto a Atenas y Lisboa, una de las capitales europeas de la pobreza. Alrededor de un 4% de la población tiene problemas de acceso a alimentos.
“La voz de alarma ya está dada, la sociedad está demostrando que es sensible ante el problema, pero las instituciones callan”, afirma la Carta Abierta contra el Hambre, un texto firmado por alrededor de 40 organizaciones sociales en el que se expone la situación de alarma alimentaria que se vive en Madrid y se reclama la puesta en marcha de una serie de medidas para paliar el problema. José Ramón González, uno de los impulsores de la carta, señala que no hay datos oficiales sobre personas atendidas por necesidad de alimentos ni sobre pobreza, “Creemos que es de forma deliberada, estamos luchando contra el negacionismo oficial del problema, que se basa en no facilitar datos”.
La presentación de la carta fue acompañada el pasado viernes 10 de abril de la celebración de la I Conferencia contra el Hambre, en la que agentes relacionados con el reparto de alimentos, organizaciones como Cáritas, Parroquia de Carlos Borromeo o Mensajeros de la Paz y espacios creados desde abajo debatieron sobre qué medidas y cambios son necesarios para que se ponga en práctica el derecho a la alimentación. También se contó con el testimonio de tres personas que han sufrido y sufren la crisis de primera mano y son receptores de alimentos.
La Carta Abierta contra el Hambre señala una serie de medidas de carácter urgente para paliar el problema de crisis alimentaria, entre las que se cuenta la aprobación de una dotación presupuestaria “suficiente para la compra de alimentos que la población empobrecida necesita, reforzando las ayudas económicas temporales y de emergencia social”. También la recuperación de las becas de comedor, de forma que cubran la totalidad del coste para familias con dificultades económicas; su apertura durante las vacaciones. El presupuesto total serían 78 millones de euros al año (el 1,8% del presupuesto municipal de Madrid). Y, por último, que se cumpla el plazo máximo de tres meses a la hora de acceder a la renta mínima de inserción, pues muchas de las personas que la solicitan suelen esperar hasta un año.
A corto plazo, la carta reclama que se modifique el sistema de reparto de alimentos para que sea más ágil y se conviertan los centros de distribución de alimentos en espacios de organización social.
Para leer la Carta contra el Hambre, pincha aquí.
Compartimos las conclusiones de la Conferencia, pinchando aquí.
También se está haciendo una recogida de firmas para exigir a la Comunidad de Madrid la dotación presupuestaria necesaria. Firma









