La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, ha entregado el primer premio ‘Institución del Defensor del Pueblo’, en su primera edición, a Cáritas España y a las personas que integran su equipo, tanto los profesionales, como los voluntarios que colaboran con la entidad, en un acto en el Congreso de los Diputados.
“Cáritas pone sobre la mesa realidades que nos hacen pensar, reflexionar y actuar ante las administraciones” , ha sentenciado Becerril.
El premio, de 6.000 euros, será destinado a las personas migrantes “que en estos tiempos sufren la cultura de la indiferencia que tanto denuncia el Papa Francisco y nos han recordado nuestros obispos en el día de la caridad”, según ha adelantado el presidente de la organización, Rafael del Río, durante el acto.
Por su parte, el presidente de Cáritas España, Rafael del Río, a quien han entregado un ejemplar enmarcado del premio escolar del Defensor del Pueblo, ha agradecido la distinción en nombre de todos los trabajadores de Cáritas, especialmente porque le llega del Defensor del Pueblo, una institución “muy valorada y querida”.
“La defensa de los más débiles es la vocación y obligación de Cáritas. Por ello nos resultan tan gratas las instituciones como el Defensor del Pueblo que se ocupa de ayudar y defender a los demás”, ha subrayado.
Según ha explicado, Cáritas es la dimensión organizada de la acción social de la Iglesia Católica, que cuenta con una organización internacional, y tiene presencia en más de 200 países, independientemente de la religión, sistema político o de las diferencias culturales. “Hoy podemos decir con humildad, pero con convicción, que es una de las redes de solidaridad más importante del mundo”, ha apostillado.
“El Papa Francisco, hablándonos de las tareas inherentes a nuestra misión, nos decía que teníamos que servir a las personas en sus necesidades básicas, acompañar a las personas y a sus familias en los procesos de promoción y desarrollo social, y por último, que no podíamos olvidar de defender los derechos de los más débiles“, ha relatado del Río.
“Cáritas lo hace sin esperar nada a cambio y no podemos trabajar para que los pobres nos estén agradecidos, tampoco con búsqueda de reconocimiento social o de honores, pero los que trabajamos en Cáritas somos humanos y vivimos en el mundo“, ha agregado.








