El sábado 24 de Noviembre tuve el privilegio de ser testigo de las experiencias vividas en el verano por un grupo de voluntarios de la FASFI.
Para mí que es la primera vez que acudí a un encuentro semejante, puedo decir que lo viví como un auténtico regalo, una bonita sorpresa que mantuvo mi atención vigilante en todo momento y me sentía con el corazón tocado desde el fondo por lo que veía y escuchaba.
Cada grupo de país visitado fue presentando la experiencia a base de imágenes, fotos, canciones, gestos, pero sobre todo de una comunicación muy profunda. Me dio mucho gusto ver que una constante mantenida en todos ellos era el testimonio tan valioso de nuestras hermanas, en los diversos países donde estamos: su fuerza, su entrega generosa, su total dedicación a la misión insertas en las duras realidades donde viven y trabajan.
Otra vivencia subrayada fue la acogida cordial que cada grupo recibió allí donde fue; los vínculos que se crearon y cómo les costaba despedirse; una relaciones intensas aunque el tiempo fuera reducido, casi todos un mes de sus vacaciones pero suficiente para vivir intensamente la experiencia y seguir viviendo aquí según las “claves” con las que volvieron.
Personalmente quedé muy impactada por varios motivos:
Ø profundidad de la experiencia vivida y compartida
Ø consecuencias de la misma
Ø son personas preparadas profesionalmente pero se han sentido “aprendices” y “discípulas” a la escucha de lo que sucedía
Ø mayor preocupación por el “ser” y “estar” y no tanto por el “hacer”.
Terminamos con un rato de oración a la luz de la Palabra, sal y luz del mundo, para continuar el camino iniciado, expresando qué personas y/o situaciones nombrábamos como necesitadas de ser iluminadas por nuestra entrega.
Desde aquí agradezco a todos los voluntarios/as participantes en esta jornada por la riqueza trasmitida. A la FASFI por su dedicación y acompañamiento de estas personas en sus procesos.
Al Señor que se sirve de pequeñas/grandes circunstancias en la vida de cada día para seguirnos empujando y confirmando en esta vocación-misión como Hijas de Jesús.